Llevaba tres días en Barcelona y eran los 3 días más tranquilos y al mismo tiempo de más desgaste emocional que había tenido en los últimos 12 años.
Después de esa única pregunta que Samuel le respondió, ninguno había retomado el tema, sin embargo, Carla se pudo dar cuenta perfectamente de la devoción que tanto Samuel como Lucrecia le tenían a Raquel Mendoza y a Ares Hidalgo. Y Carla claramente entendía que Samuel tuviera sentimientos encontrados en Madrid.
No sabía si Samuel había llegado a casarse con Raquel Mendoza o no, pero independientemente de eso, Carla nunca se imaginó que el día en que había nacido la pequeña hija de Samuel, se había muerto la madre. Carla no podía concebir esa situación, ya no estaban en la edad media cuando las mujeres realmente se jugaban la vida al dar a luz. Y ella desconocía totalmente lo de la placenta que Samuel le había dicho, ella había investigado al momento de quedarse sola en la habitación de invitados y aparentemente ese tipo de nacimientos terminaban en cesarea programada, pero si ese día había sido el accidente de los Hidalgo, tenía sentido que se le hubiera adelantado el parto.
A la mañana siguiente se había levantado temprano y se había metido a bañar, para cuando salió se encontro con 3 conjuntos de ropa para elegir que claramente no eran de su talla, sino de la de Lucrecia antes del embarazo. Ella no pudo evitar una sonrisa, Samuel debió colocarlos en su habitación en algún momento mientras se bañaba, eligió el que mejor le ajustaba y que combinaba con sus zapatos, pues ni en sueños Lu y ella eran de la misma talla de zapato.
Cuando bajó ya arreglada, se encontró con Samuel en la cocina preparando la mesa de la cocina para el desayuno. Ya estaba listo como para ir a la oficina, tenia puesto un traje caqui con una camisa blanca y encima traía puesto un delantal de cocina que lo hacía lucir demasiado gracioso. Ella debió hacer mucho ruido al caminar pues enseguida él la miró.
—Buen día —dijo Samuel sonriente y Carla no pudo hacer nada mas que devolverle la sonrisa divertida.
—Buen día —dijo ella acercándose.
—Veo que lograste calzarte la ropa de Lu, que bueno, me tenía preocupado que no tuvieras ropa que usar.
—Si, bueno, tengo mis trucos, ambas siempre compartimos ropa —explicó Carla y se sorprendió cuando al sentarse se dio cuenta del desayuno—. Son tortitas y hay siropé.
—Lu les llama Hotcakes —dijo Samuel mientras se retiraba el delantal y lo colgaba en la pared—. Pero sí, el siropé es de arce, espero te guste de ese.
—Es... Perfecto —susurró Carla embelesada con las tortitas—. No puedo recordar la última vez que las comí, creo que fue antes de irme a Londres.
—¿En Londres no hay Hotcak... Tortitas? —preguntó Samuel confundido.
—Claro que hay, tonto —dijo Carla mirándolo—. Pero... No se, solo no las pedí jamás.
—Pues Lu y Raquel podían cuidar mucho la figura y lo que quieras, pero al menos una vez al mes teníamos que desayunar de estos o donas—dijo Samuel mientras se servía 3 tortitas en su plato.
—¿Por qué las hiciste? —preguntó Carla con real curiosidad.
—Bueno, primero, porque nunca supe mucho sobre las comidas que te gustaban, pero recuerdo que estas definitivamente estaban en el menú —dijo Samuel elocuente—. Segundo, porque son rápidas de hacer y tercera porque si tenia los ingredientes en casa.
—No tenias que molestarte, hubiera desayunado el recalentado de anoche —dijo Carla mientras también se servía 3 tortitas y les ponía el siropé de arce con todo el gusto del mundo.
—Tal vez tu sí, pero el recalentado opina otra cosa, no lo metimos al frigo y ahorita seguramente ya se echó a perder —aclaró Samuel—. Además, si ya arruiné tus vacaciones, mínimo podría ofrecerte un desayuno decente y que te agrade.
—Samuel, no arruinaste mis vacaciones.
—Repitelo hasta que lo creas —dijo él divertido, pero Carla no necesitaba repetirlo, porque era cierto, él no había arruinado sus vacaciones, de hecho, ella no había visto su visita a Madrid como vacaciones, sino como un viaje de negocios, no fue sino hasta que Jonathan le mencionó la palabra, que ella asoció el viaje con vacaciones y para ese momento, ella ya estaba en Barcelona, no en Madrid.
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SobReviViR
FanfictionCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
