29

223 18 10
                                        

Sebastián y Oscar se separaron lentamente de aquel lindo beso mirándose a los ojos.

-¿Por qué me besaste?- preguntó Sebastián.
-Desde el último día en la playa quise hacerlo pero no quería que te sintieras incómodo- dijo Oscar un poco apenado-. Pero tampoco ya no puedo ocultarlo, me gustas Sebastián.

El corazón del joven Osorio latía muy rápido al escuchar esa confesión, todo había sido demasiado rápido pero eso lo había llevado a tomar una decisión. Sebastián tomó la mano de Oscar y lo miró con amor mientras se acercaba lentamente a él.

-Eso mismo te iba a decir- dijo Sebastián-. También me gustas, Oscar. ¿Quieres ser mi novio?
-Solo si tú aceptas ser el mío- dijo Oscar y rieron tiernamente.
-Por supuesto que si

Muy felices ambos volvieron a besarse dando inicio a su noviazgo, ya no tenían miedo de confesar sus sentimientos y siendo aceptados por sus familias podían ser libres de amarse.

-Ya llegamos, hijo- se escuchó la voz de la mamá de Oscar y se asomó al cuarto donde vio a los jóvenes-. Ay, hola Sebastián.
-Hola señora- saludó Sebastián.
-¿Y mi papá, ma?- preguntó Oscar.
-Está allá abajo con tu hermano.
-Perfecto, porque queremos decirles algo.

La mamá de Oscar bajó y los jóvenes se levantaron para hacer lo mismo, pero antes se dieron otro beso.

En la sala ya estaban la joven pareja y los dos adultos, quienes tenían curiosidad por saber pero tenían una leve sospecha.

-¿Qué es lo que nos quieren decir, hijo?- preguntó el papá de Oscar.
-Bueno papá, ustedes saben que soy gay y me siento feliz de que me hayan aceptado- dijo Oscar y miró a Sebastián-. Pero después de la playa descubrí que me había enamorado de Sebastián.
-Y yo de Oscar- dijo el otro joven.
-¡Ya somos novios!- dijeron ambos.

Los padres de Oscar se emocionaron por tan linda noticia y los abrazaron, la joven pareja se sentía aún más feliz por ser aceptados, los Emiliaco también se sentirían felices por tan linda sorpresa.

Mientras tanto en casa, Emilio y Joaquín estaban sentados mirando a la nada pero disfrutando de su compañía.

-¿Qué tienes, amorcito?- preguntó Emilio.
-Solo pensaba, mi amor- dijo Joaquín-. Nuestros niños están creciendo.
-Lo sé, pero saben que siempre serán nuestros pequeños. Creeme que me hubiera gustado tener otro hijo.
-A mí también me hubiera gustado, pero mientras te tenga a ti y a los niños nada me falta.

Familia Halcón Donde viven las historias. Descúbrelo ahora