-Dos adolescentes y una niña-

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—¿Alguien ha visto a Jojo?—. Preguntó Danae, viendo debajo de la mesa, buscando con su mirada al infante.

Las tortugas que estaban jugando videojuegos junto a Casey, la miraron y negaron.

—No, no la he visto en todo el día—. Respondió Mikey—. ¿Por qué, pasa algo?

Danae se levantó y fue a dónde estaban ellos.

—No, no es nada malo, pero me preocupa no escuchar líos a estas horas—. Mencionó la chica, apoyándose en el respaldo del sillón verde oscuro de la sala de estar de la guarida.

Donnie, estando concentrado en su partida miró por un leve instante a Danae.

—Cierto, ahora que lo mencionas, la guarida ha estado en silencio—. Opinó el de bandana morada, apretando al mismo tiempo los botones del Joystick—. ¿Eso debería preocuparnos?

—Normalmente no. Pero siendo Jojo el caso, diría que si—. Respondió Raph, estando igual de concentrado que Donatello en el juego.

Danae, se estiró la cara de la impaciencia.
Hace ya media hora que ha estado buscándola y no había encontrado nada.
La verdad es que estaba empezando a caer en desesperación, pues Jojo era una niña que al principio se mostró como alguien calmada y serena. Pero con el paso del tiempo, demostró que era todo lo contrario, siendo ella alguien sumamente enérgica.

—Chicos...¿En serio no vieron nada?—. Preguntó nuevamente Danae, perdiendo la esperanza de encontrarla por esos lares.
Casey, dejando el mando, la miró y sonrío.

—Siendo sincero, aquí no la vimos. Pero hace algunas horas estaba con Leo—. Respondió—. De seguro que está con él.

Claro, que idiota. ¡No había revisado las habitaciones!
Danae sonrío y suspiró algo más aliviada. ¿Cómo no había pensado en eso antes?
Claro, siendo Jojo, de seguro que estaría con Leo.

—Tienes razón, de seguro que está con él—. Dijo, yendo hacia donde él había indicado—. ¡Gracias, Casey!

Danae se apresuró hacia las habitaciones, sintiendo un alivio repentino al pensar que Jojo estaría con Leonardo. ¿Cómo no había considerado esa posibilidad antes? Era obvio que la niña preferiría pasar tiempo con él.

Danae recorrió el pasillo con prisa, dejando atrás la sala de estar y dirigiéndose hacia las habitaciones.
Con cada paso, el corazón le latía con más fuerza, ansiosa por encontrar a Jojo sana y salva.
Al llegar a la cortina que separaba el pasillo del cuarto, contuvo el aliento por un momento antes de correrla con determinación.

Lo que encontró del otro lado la dejó boquiabierta. Un fuerte de almohadas y mantas se alzaba en medio de la habitación, con Leonardo y Jojo en su interior, riendo y jugando como dos cómplices en una aventura secreta.

—¡Vamos, Jojo! ¡No te rindas tan fácilmente!—, exclamó Leonardo, esquivando una almohada lanzada por la pequeña.

—¡Nunca! ¡Te atraparé!—, gritó Jojo con determinación, lanzándose hacia adelante con una almohada en mano.

Danae observó la escena con una mezcla de asombro y alivio. La imagen de Leonardo y Jojo riendo juntos era una prueba reconfortante de que la niña estaba bien y en buenas manos.

—¿Qué estás haciendo, pequeña traviesa?—, preguntó Danae, entrando en la habitación con una sonrisa.

Jojo se detuvo en seco al ver a Danae, pero luego su rostro se iluminó con una sonrisa traviesa.

—¡Mamá! Leo y yo estamos construyendo un fuerte—, exclamó Jojo, señalando el montón de almohadas con orgullo—. ¿No es genial?

Leonardo asintió, con una sonrisa igualmente radiante.

Trazando Acordes Del Corazón (Rise!Leo x Reader)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora