Gina
Las semanas después de la partida de James se convirtieron en una nueva rutina. Diferente a la de antes, porque ahora había algo distinto en el aire. Una esperanza pequeña, frágil, pero presente.
Volví a la cafetería al día siguiente. Andrei me recibió con un abrazo y una taza de té ya preparada.
-Irina -dijo, usando ese nombre que ya empezaba a sentirme ajeno-, ¿estás bien? Han sido varios días sin saber de ti.
-Estoy bien -respondí, y por primera vez en mucho tiempo, era verdad-. Estoy bien de verdad.
Víctor y Mihai aparecieron el jueves, como siempre. Víctor con su energía arrolladora, Mihai con su silencio observador. Me miraron de una forma distinta, como si notaran algo diferente en mí.
-Irina -dijo Víctor mientras tomaba su café-, tienes una luz. ¿Qué pasó?
-Nada -mentí-. Solo... resolví cosas.
Mihai no dijo nada, pero su mirada se encontró con la mía, y supe que él sabía que no era "nada". Siempre lo sabía.
Pasaron dos semanas. Las llamadas de James eran constantes, a veces varias al día. Me contaba del caso, de los avances contra Enzo y Sharon, de Steve y su apoyo incondicional. Yo le contaba de la cafetería, de Andrei, de Víctor y sus ocurrencias. Hablábamos de todo y de nada, como dos adolescentes, y cada noche colgaba con una sonrisa tonta en la cara.
Pero había algo que pesaba en mi conciencia. Mis amigos. La gente que me había acogido cuando llegué rota a este país. Merecían saber la verdad.
Una noche, después del cierre, los reuní a los tres en la cafetería. Andrei, Víctor y Mihai me miraban con curiosidad mientras yo les servía café y té, retrasando el momento.
-Irina -dijo Andrei por fin-, ¿qué pasa? Llevas toda la noche nerviosa.
Me senté frente a ellos, respirando hondo.
-Tengo que contarles algo. Algo que debería haberles dicho hace mucho tiempo.
Víctor se inclinó hacia adelante, interesado. Mihai se quedó quieto, pero sus ojos verdes estaban fijos en mí.
-No me llamo Irina.
El silencio cayó sobre la mesa.
-Mi nombre real es Gina. Gina Stark. Soy la hija de Tony Stark.
Víctor abrió la boca, pero no salió ningún sonido. Andrei frunció el ceño, procesando. Mihai... Mihai solo asintió lentamente, como si lo hubiera sabido siempre.
-¿El Tony Stark? -preguntó Víctor al fin-. ¿El multimillonario? ¿El de las portadas de revistas?
-Sí.
-¿Y tú eres su hija? ¿La heredera perdida? ¿La de los titulares de hace dos años?
-Sí.
Víctor se levantó de golpe, casi volcando su silla.
-¡Dios mío! ¡Irina! ¡Gina! ¡Lo que sea! -Empezó a caminar de un lado a otro-. ¡Tenemos a una Stark en nuestra cafetería! ¡Una Stark! ¡Mihai, ¿te das cuenta?!
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Una Simple Casualidad
FanfictionEl viaje de la vida está lleno de sorpresas, giros inesperados y sobre todo, de simples casualidades.
