James
M
e desperté con el sol filtrándose por las cortinas de su apartamento, el aroma a café fresco y el sonido de Gina tarareando en la cocina. Dios, ¿cómo podía ser tan perfecta incluso con el pelo revuelto y una camiseta mía que le llegaba a las rodillas?
Me estiré en la cama, recordando la noche anterior: la cena improvisada, las risas con Steve y Ali, y cómo habíamos jugado a ser cupidos mientras ellos dos coqueteaban como adolescentes. Y luego, cuando se fueron, Gina y yo... bueno, digamos que la encimera de la cocina nunca había visto tanta acción.Bajé las escaleras descalzo, sonriendo como un idiota.
Gina estaba allí, removiendo huevos revueltos con una espátula, bailando al ritmo de una canción pop que salía de su móvil. Me acerqué por detrás, la abracé por la cintura y besé su cuello.
—Buenos días, chef sexy —murmuré contra su piel—. ¿Ya estás planeando cómo conquistar el mundo con desayuno?
Ella rió, girándose para darme un beso rápido pero dulce.
—Solo el tuyo, James. Siéntate, que esto está listo. Y cuéntame, ¿qué tal anoche con nuestro plan maestro?
Me senté en la isla, sirviéndome café mientras ella ponía los platos.
—Éxito total. Steve me mandó un mensaje a las dos de la mañana: "Hermano, Ali es increíble. ¿De dónde sacaste a esa mujer?". Creo que ya están planeando su cita de hoy. Paseo por el High Line, brunch en Chelsea... Suena romántico.
Gina sonrió, sentándose a mi lado y rozando mi rodilla con la suya bajo la mesa.
—Y Ali me escribió hace media hora: "Steve es guapo, divertido y no para de hacerme reír. ¿Por qué no me lo presentaste antes?". Somos unos cupidos geniales, ¿no?
Reí, besándola de nuevo, esta vez más profundo, hasta que el café se enfrió un poco.
—Somos un equipo invencible. Pero ahora, ¿qué tal si dejamos a los tortolitos y nos enfocamos en nosotros? Es domingo, nada de trabajo. ¿Paseo por el parque? ¿Película en el sofá? ¿O... algo más privado?
Ella me miró con esa picardía que me volvía loco.
—Todo lo anterior. Pero primero, llama a Steve. Quiero detalles jugosos.
Saqué el móvil y lo puse en altavoz. Steve contestó al segundo tono, con voz somnolienta pero entusiasmada.
—Ey, traidor. ¿Ya despierto? —bromeé.
—Más o menos. Anoche fue... wow. Ali es alucinante, tío. Gracias por la cena. ¿Y Gina? ¿Sigue aguantándote?
Gina rió desde el fondo.
—Aquí estoy, Steve. Y sí, lo aguanto. ¿Planes para hoy?
—Paseo y brunch. ¿Quieren unirse? Podríamos hacer una doble cita.
Miré a Gina, que negó con la cabeza juguetona.
—Nah, deja que los cupidos descansen. Pero manda fotos. Y Steve... sé bueno con mi amiga.
—Palabra de scout —dijo él, riendo—. Y James, no la cagues con Gina. Es demasiado buena para ti.
Colgué entre risas, y pasamos el resto del domingo como en una burbuja: paseo por Central Park con manos entrelazadas, parando para besarnos bajo los árboles; almuerzo en un bistro coqueto donde le robé patatas fritas de su plato solo para verla fingir enfado; tarde en el sofá con un maratón de comedias románticas, donde comentábamos cada escena como críticos expertos ("¡Ese beso es amateur comparado con los nuestros!").
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Una Simple Casualidad
FanfictionEl viaje de la vida está lleno de sorpresas, giros inesperados y sobre todo, de simples casualidades.
