Cap 39

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La noche había recuperado su ritmo. La música, las risas, el tintineo de las copas. Todo parecía fluir con una naturalidad que solo las buenas fiestas logran. Gina estaba en la pista con Ali, riendo por algo que Andrei había dicho, mientras Víctor intentaba capturar el momento con su teléfono.

James estaba en la barra, una copa de whisky en la mano, observando la escena con una sonrisa que no podía borrar. Después de lo que había pasado en su habitación, después de ese beso en la terraza, después de todo, verla reír así era como un bálsamo para los tres años de sequía emocional.

-¿James, verdad?

La voz a su lado lo sorprendió. Se giró y se encontró con Mihai, el rumano alto y de ojos serios que había pasado la noche cerca de Gina. El que había reído con ella en la pista. El que, según Gina, se había enamorado de ella en silencio durante dos años.

-Sí -respondió James, enderezándose ligeramente-. Y tú eres Mihai. Gina me habló de ti.

-¿Ah, sí? -Mihai pidió una cerveza al barman, sus movimientos calmados-. Espero que cosas buenas.

-Dijo que eres una persona increíble. Y que fuiste muy maduro cuando... bueno, cuando ella te explicó lo nuestro.

Mihai asintió, tomando un trago de su cerveza.

-Fue difícil. Pero ella merecía honestidad. Merecía que no le complicara la vida con mis sentimientos no correspondidos.

James lo miró con respeto.

-No todo el mundo haría eso.

-No todo el mundo la quiere de verdad. -Mihai se giró hacia él, y su expresión era seria pero no amenazante-. Yo sí. Por eso quiero hablar contigo.

James sintió un leve alerta, pero se obligó a mantener la calma.

-Adelante.

Mihai miró hacia la pista un momento, donde Gina reía con Ali, antes de volver a James.

-Conozco a Gina desde hace tres años. Llegó a Bucarest rota, perdida, sin saber quién era ni qué quería. Nosotros -señaló vagamente hacia Andrei y Víctor- la encontramos en una cafetería donde trabajaba. Estaba sola, asustada, pero había algo en ella. Una fuerza. Una luz que ni ella misma veía.

James escuchaba en silencio.

-Con el tiempo se convirtió en mi mejor amiga. Y sí, me enamoré de ella. Pero nunca hice nada porque sabía que su corazón no estaba disponible. Incluso desaparecida, incluso lejos, su corazón te pertenecía a ti.

-Mihai...

-Déjame terminar. -Mihai levantó una mano-. No te lo digo para hacerte sentir mal. Te lo digo para que entiendas algo. Gina es la persona más leal que conozco. Cuando ama, ama de verdad. Con todo. Y si ella ha vuelto aquí, si ha vuelto a ti, es porque todavía siente algo profundo.

Hizo una pausa, sus ojos fijos en James.

-Pero también es frágil. Más de lo que aparenta. Se rompió una vez y le costó tres años volver a armarse. Si tú la vuelves a romper...

-No voy a...

-Escúchame. -La voz de Mihai se volvió firme, pero sin perder la calma-. Si tú la lastimas, si vuelves a hacerle daño, si no estás seguro de lo que quieres, entonces aléjate ahora. Déjala ir. Porque si no, yo no voy a dudar en darle lo mejor de mí.

James lo miró, procesando sus palabras.

-¿Me estás amenazando?

-No. -Mihai negó con la cabeza-. Te estoy siendo sincero. Te respeto porque ella te respeta. Te respeto porque durante tres años, incluso sin estar, fuiste el hombre al que comparaba con todos los demás. Y ninguno ganaba. Eso tiene que significar algo.

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