El día transcurrió en un torbellino de compras y preparativos, un interludio caótico y divertido antes de la tormenta inminente. Ali y Gina se probaron vestidos y zapatos, riendo y discutiendo qué tono de labial era el más adecuado para "aniquilar" a James Buchanan.
Sin embargo, detrás de la fachada de risas y moda, el estómago de Gina seguía siendo un campo de batalla de nervios. La idea de ver a James, de enfrentarlo después de los mensajes, de tener que mantener la compostura, era una carga pesada.
A las siete de la noche, el apartamento de Gina se había transformado en un salón de belleza. La música sonaba a todo volumen mientras Ali le hacía a Gina un peinado de ondas sueltas que caían sobre sus hombros. La amiga de Gina, una experta en situaciones de alta tensión, la obligó a tomarse un vaso de vino para calmar los nervios.
-Tranquila, Gi -dijo Ali, con el cepillo en la mano
-El vestido te queda espectacular. Si no lo enamoras con tu encanto, lo harás con tu apariencia, y eso es un buen plan B.
Gina rio con nerviosismo. El vestido azul de seda, fluido y elegante, se ajustaba a su figura como si hubiera sido hecho para ella. Era simple, pero poderoso. El color era profundo, como el océano al anochecer, y se movía con ella, capturando la luz y creando un efecto de brillo.
Cuando estuvo lista, se miró en el espejo, casi sin reconocerse. Se había transformado en la versión más sofisticada y segura de sí misma, la Gina Stark que estaba lista para enfrentar cualquier cosa, incluso a James Buchanan.
-No estoy convencida -susurró, girando frente al espejo-. Está demasiado corto. Demasiado... yo.
-Está perfecto -cortó Ali, con firmeza- Luces increíble. Hermosa.
-¿En serio lo crees?
-Lo sé.
Gina asintió, tragando saliva. -De acuerdo. ¿Lista?
Ali aplicó una última capa de brillo en sus labios. -Es hora.
El automóvil las esperaba, un caparazón negro y lujoso en la noche. Los padres de Gina, anfitriones del evento, se habían adelantado. La soledad del trayecto amplificó el eco de sus latidos.
-¿Y estás segura que él estará ahí? -preguntó Ali, jugando con el borde de su bolso.
-Sí. Es la fiesta de bienvenida para los nuevos socios. Él es uno de ellos.
-Solo espero que no me abandones.
Gina le sonrió, un gesto cálido que pretendía ser tranquilizador. -No lo haré. Y si lo hago, te consigo un nuevo pretendiente. Uno que no sea un idiota.
-Eres una tonta -rió Ali, pero apretó su mano con fuerza.
Al llegar, la escala del evento las envelopó. El lugar brillaba como una joya, llena de los susurros sedosos y el tintineo de copas de la élite empresarial. Al cruzar las puertas, una ovación estalló, pero no para ellas: el padre de Gina, Tony, concluía su discurso en el podio.
-Ups. Llegamos tarde -murmuró Gina.
-¡Y sin más que decir, disfruten de la fiesta! -anunció Tony, alzando su copa.
La multitud estalló en aplausos y la música cobró vida. Gina y Ali se deslizaron hacia la barra, buscando refugio en una copa de vino. Fue entonces cuando una sombra se interpuso entre ellas y la luz.
-¿Puedo? -preguntó una voz masculina, suave pero segura.
Un joven de cabello rubio y ojos del color del mar helado señalaba una silla vacía. Ali, siempre más rápida, respondió con una sonrisa deslumbrante.
-Claro que sí.
-Soy Cris.
-Ali.
El apretón de manos se prolongó, cargado de una electricidad instantánea y una complicidad no-verbal que hizo sonreír a Gina por dentro. Su amiga merecía distraerse. Para no entorpecer el momento, Gina pidió un whisky-la especialidad de la casa-y se escabulló hacia la terraza, ahogada por la presión del ambiente.
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Una Simple Casualidad
FanfictionEl viaje de la vida está lleno de sorpresas, giros inesperados y sobre todo, de simples casualidades.
