𝑷𝒐𝒗:𝑴𝒊𝒏𝒂
La soledad de mi habitación se convirtió en un espejo que reflejaba todos mis miedos e inseguridades. No quería perder a Chaeyoung, pero la idea de ser débil, de ceder al amor, me aterrorizaba. Mientras esos pensamientos giraban en mi cabeza, sentí una presión creciente en mi pecho. Mi respiración se volvió errática, y el familiar pánico de un ataque de ansiedad comenzó a tomar el control. Podía sentir cómo mis manos temblaban incontrolablemente, mi corazón latía con una fuerza descomunal y cada inhalación era una lucha desesperada por aire.
Sentía que me ahogaba en un mar donde mi pie estaba atado a un ladrillo de una tonelada.
Hacía mucho que no tenía un ataque tan fuerte, pero ahora las lágrimas corrían libremente por mis mejillas. Mis pensamientos se arremolinaban sin cesar, una cacofonía de voces internas que me decían que no era lo suficientemente buena, que era débil, que había perdido a Chaeyoung para siempre. Me acurruqué en la cama, abrazando mis rodillas con fuerza, como si eso pudiera contener la tormenta dentro de mí. Susurraba en voz baja, mi voz apenas audible entre los sollozos. "Quiero tener a Chaeyoung cerca... no puedo perderla."
En medio de mi crisis, la puerta se abrió. A través de la neblina de mis lágrimas, vi a Chaeyoung detenerse en el umbral. Había olvidado algo en nuestra habitación, y al verme, su expresión cambió instantáneamente de curiosidad a pura preocupación. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia mí, su preocupación palpable en cada paso que daba.
Chae:Mina, ¿qué sucede?
Preguntó, su voz suave y llena de preocupación, casi un susurro en el caos que llenaba mi mente.
No pude responder, solo sollozaba, atrapada en mi propia tormenta. Cada vez que intentaba hablar, los sollozos se intensificaban, convirtiendo cualquier palabra en un eco ahogado. Chaeyoung se sentó a mi lado y me abrazó, envolviéndome en su calidez. Su abrazo era como un ancla, un recordatorio de que no estaba sola en medio de esta tormenta interna.
Chae:Shh, estoy aquí, Mina. Estoy aquí —susurró, besando mi rostro con suavidad, tratando de calmarme—. Respira conmigo, vamos. Inhala... exhala...
Seguí sus indicaciones, aunque cada respiración era un esfuerzo monumental. Poco a poco, sintiendo que mi respiración volvía a un ritmo más controlado, me aferré a ella, dejándome llevar por su ritmo constante y tranquilizador. Sus palabras de amor y apoyo eran como un bálsamo para mi alma herida, una melodía suave que acallaba el ruido ensordecedor de mis pensamientos.
Mina:Te quiero tanto, Chaeyoung. Soy una tonta, pero por favor, no me dejes. No me abandones por mis actitudes estúpidas.
Murmuré, aferrándome a ella como si mi vida dependiera de ello. Mi voz era un hilo, rota y llena de desesperación.
Chaeyoung me miró a los ojos, su expresión llena de ternura y amor incondicional. En sus ojos vi reflejado un océano de emociones, todas dirigidas hacia mí, y sentí una oleada de culpa por haber dudado de ella, por haber intentado alejarme.
Chae:No pasa nada, Mina. No voy a dejarte. Te quiero y siempre estaré contigo.
Dijo con firmeza, sus ojos brillando con una promesa que me tocó el corazón. Cada palabra que decía era un ancla, una promesa de que no importaba cuán oscura fuera la tormenta, ella estaría allí para ayudarme a atravesarla.
Sentí que mi corazón se desmoronaba y reconstruía al mismo tiempo. No merecía su amor, no después de cómo la había tratado, pero allí estaba ella, dispuesta a perdonarme y seguir amándome. Su abrazo era mi refugio, un lugar donde podía permitirme ser frágil y vulnerable, sabiendo que no me juzgaría.
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𝐄𝐥 𝐕𝐢𝐫𝐮𝐬 𝐃𝐞𝐥 𝐎𝐝𝐢𝐨 •𝗠𝗶𝗖𝗵𝗮𝗲𝗻𝗴•
DiversosChaeyoung, Jimin, TaeHyung y Jin, un grupo de amigos inseparables, ven sus vidas ordinarias destrozadas cuando una epidemia estalla en su ciudad. Mientras intentan comprender la magnitud de la situación, se enfrentan a los primeros brotes de violenc...
