࿐ ࿔*:・𝐋𝐀𝐂𝐔𝐍𝐀 | JACAERYS VELARYON no esperaba encontrar en un matrimonio arreglado lo que faltaba para llenar el espacio en su alma.
• JACAERYS VELARYON X MALE OC!
[PERSONAJE MASCULINO] •
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JACAERYS
JACAERYS SOÑÓ CON UNA MANCHA DE LICOR, UNA QUE SE ASEMEJÓ bastante a la mancha que quedó en el traje de Ameryan después de la cena. Ahora, todo el asunto de derramar el licor sobre el doncel fue un accidente, aún si parecía difícil de creer. Su plan para esa cena era sencillamente ignorarlo, creyó que sentir ese rechazo sería un buen paso para continuar con su plan. Nadie disfrutaba siendo ignorado, Ameryan no sería diferente.
O eso intuyó.
El doncel de Altojardín manejaba las conversaciones como un experto, habló de las guerras de Dorne y el Dominio con Daemon y Otto, conversó con Lucerys y Helaena sobre las celebraciones y costumbres de Altojardín y llamó la atención de Rhaenys con el tono protector de su voz cuando se trataba de su hermana. Jacaerys decidió dejar a un lado su plan por esa noche, ya que Ameryan no sufriría por su falta de conversación.
Tenía la atención de todos sobre él, ¿por qué se sentiría rechazado?
El accidente ocurrió por eso mismo, porque decidió disfrutar un poco del licor de rosas y se inclinó sobre la mesa para buscar la botella que tenía Aegon en su poder. Su tío se aferró a la botella como el hijo de Lucerys se aferra a ese sonajero de plata que tanto adora, se abrazó a la bendita botella y se carcajeó en la cara de Jacaerys cuando no logró quitársela.
Aegon aceptó servirle, allí cometió otro error. En medio de su ebriedad, Aegon fingió servirle, tomó la copa de Jacaerys y dejó caer una única gota. Jacaerys podía soportar las tonterías de su tío borracho en cualquier otro momento, pero no allí, no con los nervios de punta y la suave risa de Ameryan Tyrell tintineando cerca de sus oídos.
Le arrebató a Aegon la botella, tropezó en el proceso y se fue de espalda.
Todo ocurrió demasiado rápido. Su silla se movió, tal vez por el forcejeo con Aegon, no estaba allí cuando trató de sentarse, así que tuvo que aferrarse de la orilla de la mesa para evitar caer. Al hacer eso, no le quedó de otra más que soltar la copa de licor. El contenido se derramó sobre el elegante traje de Ameryan. El silencio de los demás, la mirada de Daemon, los regaños de su madre, Jacaerys lo aceptó todo.
Suspiró y apartó los recuerdos de la noche anterior con una sacudida.
—¿Estás despierto? —preguntó.
Aegon se asomó desde el suelo.
—Sí.
Estaban en su habitación. Después de que la cena terminó, Ameryan se despidió de su padre con numerosos abrazos y besos. Él y Evelya lo acompañaron junto a Cregan hasta la entrada de la Fortaleza Roja, y allí se quedaron hasta que el carruaje desapareció en la distancia, camino a Invernalia.
Ambos hermanos fueron a sus habitaciones sin darle una segunda mirada a la familia. Jacaerys no fue el único en recibir un regaño. Explicó su parte de la historia, Aegon lo apoyó y tomó la culpa por haber bebido de más. Helaena se apartó de su esposo con un empujón.