CAPÍTULO CUATRO
ANN
14 de Septiembre de 2015
Un sonido estridente estalló en mis oídos cuando aún tenía los ojos cerrados.
El despertador. Ese monstruo recién salido del mismísimo infierno. Eso significaba que ya eran las siete, por lo tanto me tenía que levantar para asistir a clase. Por suerte ese era mi último año en la preparatoria y al fin podría dedicarme a lo que yo quisiera.
Apagué ese pequeño aparatejo del diablo y me levanté de mi querida cama. Fui al cuarto de baño y me miré al espejo. Me había convertido en toda una mujercita en esos tres últimos años. En vez de un cuerpo recto y sin curvas, ahora el espejo me mostraba a una chica de piel clara con curvas por doquier, protuberantes senos, ojos color chocolate y según mis hormonados primos unos labios hechos para el pecado. Menudo asco de primos, la verdad, eso del sexo y la lujuria está bien. ¿Pero entre primos? Puaj.
Peiné mi larga melena rizada color caoba con mis propios dedos, sería un ataque terrorista contra mis hermosos rizos el peinarlos con un peine.
Miré mi reloj y vi que eran las 07:15, me di prisa en vestirme con mi hermoso uniforme, y con hermoso me quiero referir a horrible. Me puse unas calcetas de color rojo y una rebeca del mismo color, todo a juego del color de mi pintalabios, así al menos le podía dar un poco de personalidad a ese insípido y típico uniforme de falda gris a tablillas y camisa blanca.
Fui a la cocina y saqué lo primero que encontré por la nevera. Tenía que ir a comprar, no creo que pudiera sobrevivir con un cartón de zumo y un par de trozos de verdura que parecían un tanto rancias. Sin duda había sido mala idea el volver de España el día antes de empezar las clases.
Acabé de tomarme el zumo y mis tripas seguían rugiendo. Nota mental: atiborrarse de provisiones en la cafetería del colegio. Cogí la comida de Bany, mi chinchilla, y le puse un poco en su comedero.
Pues ya hemos desayunado las dos, más o menos.
Por último, me puse la mochila a la espalda, me guarde las llaves en un bolsillo y salí de mi apartamento.
Este estaba cerca del instituto al que iba, ya que cuando me mudé de casa de mis padres para parecer más "independiente", que en realidad era para que mis padres dejaran de molestarme con sus estúpidas reglas, pensé que sería buena idea conseguir un sitio cerca.
Y por eso siempre llegaba pronto a clase, lo que significaba:
Momento de divertirse.
Inspeccioné mis alrededores. Había un grupo de chicos populares cerca de la zona de taquillas, no podía recordar sus nombres, pero las noches que pasé con ellos estaban más que presentes en mis pensamientos. Excepto la del chico más popular de ellos, con él fue un tanto penoso. La noche acabó según empezó con un "final" antes de tiempo. Y para colmo ese "final" fue encima de mi camiseta favorita. Con menudo calentón me quedé. Pero bueno, al final acabé desfogándome con su hermano mayor, que no estaba para nada mal.
Justo en las taquillas estaba un chico que parecía nuevo, bueno, para mí, era nuevo ya que no había tenido el placer de acostarme con él antes. Decidí que ese iba a ser mi entretenimiento matutino. Me acerqué a él contoneándome mientras le miraba fijamente a los ojos. Por el camino, una chica que estaba por detrás de mí se chocó contra mis espaldas, pero no preste mucha atención, yo seguía con la mirada fija en mi primera presa.
Una vez enfrente de él, me lancé y le bese apasionadamente mientras lo agarraba por el cuello. Su "amiguito" se despertó repentinamente. Me encantaba jugar así con los tíos. Me separé de él lentamente, disfrutando de ese maravilloso momento. Empujó sus caderas contra las mías en forma de embestida inconscientemente, como el instinto de un animal.
He de admitir que sentir aflorar esos instintos tan primarios me ponía, y mucho, pero no era el momento para seguir con ese juego, así que decidí despacharlo de un modo sutil pero efectivo.
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The Williamsburg Club
Teen FictionSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
