CAPÍTULO TRECE
HEATHER
16 de Octubre de 2015
Menos de doce horas para el baile de principio de curso. Obviamente estaba deseando que llegase. No por llevar un vestido impresionante, que también, sino porque me encantaban los bailes de instituto. Un tópico, lo sabía, pero no me avergonzaba reconocerlo, es más lo gritaba a los cuatro vientos. Y eso estaba haciendo.
—¡QUÉ GANAS DEL BAILE! —grité mientras me acercaba a Adrianna, que sacaba un libro de su taquilla.
—Joder —dijo dando un bote—, mira que te gusta gritar.
—¿No estás ilusionada? —pregunté agarrándola del brazo y dando saltitos.
—¿Me ves pinta de estar ilusionada? —dijo señalándose la cara y haciendo una mueca de asco.
Reí, pues en el fondo su actitud de estar en contra de todo me gustaba. Ni si quiera su mal humor iba a poder arruinarme el día, iba a ser perfecto.
Al salir de clase iría a comprar el vestido, lo había visto la tarde anterior cuando iba a comprar comida para los gatos. Era un vestido precioso, no exagerado como sería uno para la graduación, pero tampoco un vestido de H&M, y además era rosa.
—¿Se lo has preguntado ya? —me preguntó Adrianna sacándome de mis pensamientos mientras andábamos hacia nuestra clase.
—¿El qué? ¿A quién? —hablé mirando hacia el techo.
—¿Tú eres tonta o qué?
Sabía perfectamente de qué me hablaba, llevaba desde que habían salido a la venta las entradas del baile diciendo que quería ir con Derek, pero había ido atrasando el momento cada vez más y ahora el baile era esa misma noche.
—Hablaré luego con él —dije mientras entrábamos en clase.
11:00 (AM)
¿Qué mejor forma de acabar las clases de la mañana que con una discusión sobre el amor? Estaba segura de que había quedado como una ñoña delante de toda la clase, pero qué le iba a hacer yo si era lo que pensaba.
Me dirigí hacia el comedor, aquel día mi período de comida no coincidía con el de Adri, así que fui allí sola. Como de costumbre aquello estaba a rebosar. Aquel día las opciones para comer eran estofado o albóndigas, y estaba segura de que las dos opciones me podrían provocar un cáncer en algún lado. ¿Por qué no me llevaría la comida de casa? Con resignación cogí las albóndigas, al menos no parecía que fuese a salir algo vivo de la salsa.
—Hola, Taylor Swift —dijo Derek colocándose a mi lado, con una bandeja en la mano.
—Ni que nos pareciésemos —solté una risa nerviosa.
Nos sentamos en una mesa y empezamos a comer en silencio. Sabía que tenía que decírselo o sería demasiado tarde, cada vez quedaban menos horas. Levanté la cabeza de mi comida y le observé unos segundos. Como de costumbre llevaba el pelo castaño despeinado y un gorro de lana, una barba perfectamente recortada, aunque todo le daba un aspecto descuidado.
—¿Derek?
—¿Sí? —dijo mirándome con curiosidad.
—¿Sabes que hay un baile esta noche?
—Deben de saberlo hasta los monos.
Me estaba poniendo muy nerviosa y me puse a darle vueltas a la comida evitando hacer contacto visual. Aquello había sido peor idea de lo que había pensado.
—Pues estaba pensado... —hice una pausa para respirar.
—Si quieres podemos ir juntos.
Abrí la boca sorprendida, y de milagro no me puse a gritar allí mismo. No me salían las palabras así que me limité a asentir, lo que en mi opinión me daba una imagen interesante.
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The Williamsburg Club
Novela JuvenilSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
