CAPÍTULO ESPECIAL #4
NICK, MARKUS Y ANNAÏS
31 de Octubre de 2015
NICK
En cuanto vi a Oasis negar con la cabeza desesperada, supe que mi buena suerte había acabado incluso antes de empezar. En el fondo sabía que podía haberme quitado cualquier prenda rechazando así el beso, pero cuando quise darme cuenta ya estaba frente a ella completamente decidido. De alguna forma quería cobrarme una pequeña venganza por lo de Margaret y Rose Marie, aunque no a un precio tan alto.
Oasis estaba completamente aterrada. Estábamos tan cerca que pude observar sus pupilas dilatadas y sus manos temblorosas. Me arrepentí al instante, así que no se me ocurrió otra cosa que intentar hacer que riera:
—Tranquilízate —susurré—. No pensaba besarte en la boca —dejé un pequeño beso en su mejilla—. Es mejor que quedarme en cueros, y más teniendo en cuenta que tú ya me has visto en ropa interior. Dos veces.
—Ninguna queriendo —respondió intentando fingir seriedad por encima de su nerviosismo.
—O sea, que ahora sí que querías —reí en voz baja.
—Sí. Prefería mil veces que mis ojos fueran violados a tener restos de tu ADN en mi cara.
Aunque ya estaba bastante acostumbrado a sus comentarios, ese me dolió mucho más de lo que esperaba. ¿Tanto asco le daba?
—Eres cruel —contesté y volví a mi sitio.
—Tío —dijo el chico que tenía sentado al lado—, ¿eres un blando? Tenías que haberle dado el morreo de su vida.
Ni siquiera le miré, había demasiados imbéciles sueltos.
No pasó ni un minuto hasta que Oasis se levantó de forma abrupta y dijo:
—Tengo que ir al baño.
Todos en el círculo se quedaron mirando cómo se alejaba, excepto Ariel, que ya estaba casi en un estado de total inconsciencia, y Heather, que había ido a sentarse al sofá después de su beso con Ann. Luego, unos cuantos se encogieron de hombros y continuaron jugando. Yo también me levanté. Siendo como Oasis era, estaba seguro de que había ido directamente a limpiarse la cara. Di la vuelta al círculo hasta la altura de Ann y me agaché.
—¿Me puedes decir dónde tienes más toallas? Ariel ha cogido la del baño antes, aunque todavía no sabría decir por qué.
Sin apartar la vista del juego, Ann susurró:
—Entra en la habitación de ahí —señaló la puerta que había al lado del sofá— y mira en el primer cajón de la cómoda.
—Gracias —puse una mano en su hombro y fui hacia el dormitorio.
Me gustaría decir que entré, cogí la toalla y se la llevé a Oasis directamente, pero no fue así en absoluto...
Al entrar y mirar hacia la única cómoda que allí había, me percaté que en la primera fila, había dos cajones. Me decanté por el de la derecha. Una decisión nefasta. No sabría cómo definir la impresión que tuve en ese momento. Había, literalmente, un arsenal de vibradores y demás juguetes sexuales ahí metidos. Cerré inmediatamente para enseguida coger la toalla del cajón correcto y salir hacia el baño que había abierto para todo el mundo.
La puerta estaba entornada y pude entrever a Oasis echándose agua en la cara. Cuando empezó a buscar la toalla con la vista, entré:
—¿Buscas esto? —dije levantando la toalla—. Ariel había cogido antes la que estaba aquí y le he pedido a Ann que me diera otra.
Oasis se quedó completamente parada mirándome. Aproveché su momento de confusión para acercarme y empezar a secarle la cara.
—¿En serio te doy tanto asco?
—No te lo tomes como algo personal... —comentó mientras levantaba la mano para arrebatarme la toalla, no le dejé—. Es solo que no me gustan los besos, es algo un tanto asqueroso, pero no porque seas tú. Odio cuando no sé explicarme bien... —murmuró. Aproveché para dejar mi mano quieta sobre su mejilla. Aunque estuviera la toalla de por medio, supuse que era lo más cerca que podría estar de ella por el momento.
—Oasis, no te voy a pegar ninguna enfermedad venérea por un beso en la mejilla. Bueno, ni por un beso en la mejilla ni por otra cosa, no tengo ninguna enfermedad venérea.
—¿Te he dicho ya cuántas bacterias se pasan...?
—Sí, ya lo has hecho.
—Pues razón de más para que no me des un beso.
—Es cosa del juego, Oasis. No hagas una montaña de un grano de arena.
—Podrías haberte quitado un calcetín perfectamente, ¿por qué me has dado un beso?
ESTÁS LEYENDO
The Williamsburg Club
Fiksi RemajaSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
