CAPÍTULO NUEVE
ARIEL
3 de Octubre de 2015
Habían pasado ya casi tres semanas desde el primer día. En cuanto a la universidad, las clases iban bastante bien; había acertado eligiendo Derecho. La mayoría de los profesores eran muy buenos y yo nunca había tenido problemas con los estudios, así que todo iba genial. En cuanto a amistades... Todo se había quedado en Markus, que era muy majo y gracioso, y Annaïs, que era un poco especial. No creía que fuera una mala persona, pero sentía algo de vergüenza ajena cada vez que nos saludaba gritando y corriendo, siempre con sus taconazos y modelitos impactantes. Además, se notaba a kilómetros que le tiraba los tejos a Markus, aunque este parecía no enterarse de nada. Observar desde fuera los intentos fallidos de Annaïs de ligar con él era gracioso, aunque en cierto modo ella me daba pena. Siempre tratando de aparentar ser perfecta por dentro y fuera, ser feliz y divina, cuando en realidad parecía bastante vacía. Claro que esos pensamientos pasaban por mi cabeza en momentos de lucidez, hasta que ella volvía a dirigirme la palabra. Me ponía de los nervios cuando me miraba desafiante buscando una respuesta, que normalmente solía ser un monosílabo.
¿Quizá era demasiado borde con ella? Nunca se me dio bien hacer amigos.
El reloj de pared de la tienda marcaba las 12:35 PM.
—¿Ariel? ¿Me estás escuchando? ¡Ariel!
Nick me sacó de mis pensamientos.
—¿Eh? Perdona, Nick, ¿qué decías?
—Nunca me escuchas... —sacó la lengua de forma divertida—. Te estaba recordando que el mes que viene voy a empezar unas clases de cocina en el centro, no voy a poder estar por las tardes...
—¡Eso ya lo sé, por algo te dejé poner el cartel para buscar empleado! Pero nadie parece interesado...
—¡Ahí es a donde iba! Impaciente... el otro día una chica se pasó a preguntar.
—No la habrás contratado sin más, ¿verdad, Nicholas?
—¿Me dejarás terminar alguna frase? Le pedí su nombre y teléfono y he pensado que si te parece bien ella podría estar unos días a prueba conmigo y ya cuando puedas, la conoces y das tu visto bueno.
—Está bien. ¿Y cuándo empieza?
—Eh, bueno... antes de ayer.
—¿Qué? ¿Has metido a alguien en esta tienda sin mi permiso, a enseñarle todo sobre el negocio, tan ricamente? ¿Tú estás en tus cabales?
—Lo sé, lo siento... pero es que ella podía empezar ya y tú llevas unos días sin venir... y bueno, me ha parecido que no estaba loca.
—Los locos a menudo no lo parecen, Nicholas.
—Ariel, no está loca. De todas formas, no hace nada sin que yo lo sepa —me aseguró mirándome a los ojos—. Luego por la tarde pásate, así os conocéis.
—Bueno, vale, pero la próxima vez que vayas a contratar a alguien o ponerlo en periodo de prueba o lo que sea y no esté, llámame; recuerda que yo te pago el sueldo —le dije dándole un suave golpe en el hombro a modo de broma. Sonrió—. Espero que ella no me pida la trastienda para vivir también...
—Eres cruel —dijo Nick.
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"RIIIING".
El timbre de mi casa me despertó con un estruendo.
"RIIIIIIIIIIIIIING".
Esta vez sonó durante unos segundos más. Parecía que lo pulsaban con violencia. ¿Quién podía ser? ¿Qué hora era?
Aún no había recobrado la consciencia de mi propia existencia cuando me di cuenta de que había quedado con Markus para salir por la tarde.
—Oh, mierda —fueron las dos únicas palabras que salieron de mi boca.
Miré la hora en mi móvil y efectivamente, eran las 06:10 PM y habíamos quedado a las 05:30 PM. Me levanté, me tropecé con Sky y estuve a punto de pegármela contra el suelo, pero era mi perrito adorable y no podía gritarle. A cualquiera menos a él.
Descolgué el telefonillo y antes de que pudiera decir nada, la voz de Markus me martilleó el oído derecho, tanto que solté el auricular del susto. Sky ladró a mi lado. Volví a recogerlo entre bostezos.
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The Williamsburg Club
Teen FictionSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
