CAPÍTULO QUINCE
ADRIANNA
16 de Octubre de 2015
Estaba en casa y tenía que dirigirme al instituto, la verdad es que no podía con mi cuerpo y pensar que me pasaría esas largas horas con Heather escuchando lo fantástico que sería el baile, me quitaba toda la energía.
Ni siquiera sabía qué música iba a haber en el baile, y como me pusieran la típica canción de discoteca que unos usan para refregarse con otros, iba a llorar. Por eso mismo decidí llamar a Markus, quizás él se podría encargar de pinchar en la fiesta ya que sus gustos no eran nada malos.
Marqué los dígitos de su teléfono y espere a que contestara.
—¿Diga?
—Markus, necesito que me hagas un favor un tanto grande para mí.
—A ver, suéltalo, sorpréndeme esta vez.
—Oh, pero qué gracioso eres hermanito.
—Adri, me has llamado muy temprano, hoy no tengo clase. Así que venga, dime o cuelgo y sigo durmiendo.
—Está bien M, era saber si podrías pinchar esta noche en el baile, por favor, por favor, por favor —dije suplicante.
—Si lo hago te callarás, ¿cierto?
—Sí, absolutamente sí.
—Está bien, luego por la tarde me pasaré por allí, para ver que hay qué hacer, llevar y demás.
—Gracias, hermanito, eres el mejor entre los mejores.
Y dicho esto ni se despidió, colgó y yo seguí preparándome para ir a clase.
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Cuarenta minutos después me encontraba entrando por la puerta principal del edificio en el que pasaría las próximas horas y parte de la noche.
Fueron clases bastante aburridas, hasta que llegamos a Literatura. Estaba absorta en mis pensamientos mientras oía cómo Oasis y Heather debatían sobre lo que era el amor cuando la profesora dijo mi nombre:
—Adrianna, ¿y tú qué piensas sobre este tema?
Me quedé pensativa intentando buscar una buena metáfora.
—Diría que tengo un término medio en este debate. Por una parte pienso que el amor está algo sobrevalorado, pero a la vez que es indispensable. Es decir, podría compararse con el fútbol americano —entonces algunos del equipo prestaron atención—. En un partido hay dos equipos. El tuyo, del cual eres muy fan y sigues a muerte, y el equipo rival, al que odias y maldices cuando anota un tanto. El amor sería el equipo rival, sobrevalorado por sus fans e indispensable para nuestro equipo, porque sin él nunca seríamos los ganadores o venceríamos —hice una pausa sopesando mis palabras—. También podría compararse con el baile, muy sobrevalorado por casi todas las chicas de este instituto, muy indispensable para todos los chicos que buscan un polvo rápido o rara vez una historia romántica e idílica escolar —y dicho esto, volví la mirada hacia mi cuaderno y continué los garabatos que llevaba haciendo un rato.
No escuché nada mas referente a mí en el resto de clases, salvo por parte de Heather. No tenía para nada ganas de ir baile, ver a tantas parejas besuqueándose me daba asco, vale quizás también envidia, pero sobre todo asco.
Llegué a mi apartamento y mis padres se encontraban allí.
—Hola, Adrianna —dijeron a la vez.
—Mamá, papá, Sicario —saludé a todos.
Sí, el loro de la profesora seguía viviendo conmigo, y le había cogido bastante cariño, manteníamos pequeñas conversaciones, y se burlaba de Heather llamándole: "Niña cursi, niña cursi".
—Hoy es el baile, ¿no? —preguntó mi padre.
—Sí, y sí, voy a ir, pero tranquilos, iré sola —dije eso secamente.
—Era por si necesitabas un vestido.
—Oh bueno, pues la verdad pensaba ponerme alguno cualquiera, pero podría comprar uno, sí.
—Ya lo hemos hecho nosotros, está en tu habitación.
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The Williamsburg Club
Teen FictionSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
