Capítulo 10: Adrianna

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CAPÍTULO DIEZ

ADRIANNA

30 de Septiembre de 2015

Los hechos que se narran a continuación ocurren a la vez que el capítulo narrado por Heather, por motivos de organización no se ha podido seguir un orden cronológico para evitar confusiones, por eso mismo escribimos esta nota. Gracias.

Después de que esa profesora pesada me hubiese llamado la atención unas cien mil veces, tanto el curso pasado, como las dos semanas que llevábamos de este, me hallaba caminando por un amplio pasillo detrás del profesor de turno, casi marcha atrás de lo despacio que iba, en dirección al despacho del director.

Columna, pared con gotelé, extintor, columna, pared con gotelé, extintor...

¿Para qué tantos?

En pocos menos de cinco minutos llegué a una especie de salita donde había un mostrador, en el que se encontraba la secretaria jugando a Candy Crush en su tableta mientras se mecía en la silla de escritorio.

Ojalá se cayera.

Me acerqué a preguntar cuando el maestro me dio un golpe en el hombro y dio media vuelta para marchase de nuevo:

—Hola, soy Adrianna Ferguson. Supuestamente me están buscando por algo muy malo —dije haciendo comillas con los dedos—. ¿Dónde está el director?

La mujer me echó un vistazo rápido, bueno rápido, me hizo un escaneo a la velocidad de la luz para luego poner una mueca extraña.

—Ahora mismo está ocupado, podrás pasar en unos diez minutos.
—¿Para esto tenía tanta prisa? ¿Ahora también tengo que esperar? Increíble —dije indignada dirigiéndome a una silla que había pegada a la pared.

Me senté y saqué los auriculares, los enchufé a mi teléfono y me puse una canción del modo aleatorio. Empecé a imaginarme por qué estaba esperando para hablar con el director.

"Joven causa incendio el primer día de clases". Imposible, aún no había utilizado nada que fuese inflamable, aún.

"Se produce invasión de hámsters debido a que una chica naturalista piensa que deben ser libres". Menos aún, eso era más probable que lo hiciera Heather.

"Cafetería contaminada por bomba nuclear creada por una adolescente que usó un bote de laca y demás compuestos químicos del laboratorio". Se me estaba yendo un poco de las manos lo de imaginarme el porqué del castigo, pero al menos era divertido.

—Eh, que llevo ya la vida llamándote, el director te espera —habló la secretaria tras haber tirado de uno de mis auriculares haciendo que la canción Enter Sandman de Metallica se escuchara ligeramente.

Me levanté y guardé los auriculares en mi bandolera, me la eché al hombro y me dispuse a cruzar la puerta. Pasé por debajo del marco y me lo encontré en una gran silla tras un escritorio. ¿Sabéis de esas imágenes que parecen de película? Esto era así.

The Williamsburg ClubHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora