CAPÍTULO VEINTINUEVE
ARIEL
11 de Diciembre de 2015
—Recuerda que esta noche es el baile —dijo Markus cuando llegamos a la altura de la teinda.
—Me lo dices así, sin más, sin invitarme a cenar ni nada... —le reproché con una mueca de sorpresa exagerada.
—Podemos cenar palomitas, es lo único que hay en mi casa.
Solté una carcajada y él rió también. Entonces, rápidamente, se acercó a mí y me besó suavemente. Era nuestro sexto beso, aunque no es que los fuera contando. Bueno, tal vez sí. Nos separamos unos segundos después con una sonrisa. Entonces una voz familiar me sacó de mis pensamientos.
—Kleine Ariel!
Me giré en seco hacia donde venía la voz. No podía ser verdad.
—¡Ilsa! —pude ver lágrimas recorriendo su rostro antes de abrazarla con fuerza—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado? ¡Podías haberme avisado!
—Quería que fuera una sorpresa —respondió, con un acento alemán muy marcado. Había olvidado cómo hablan en casa—. Bueno, y Franz pudo encontrarte en su cachivache de llamadas.
—Se llama móvil, mamá —dijo el chico rubio a su lado. Ni siquiera me había dado cuenta de que era él.
—Franz, pero si yo era más alta que tú, ¿qué has hecho? Y... ¡Te ha salido barba! ¿O simplemente no te has duchado en un mes?
—Es barba, listilla —se rió.
Entre que me sacaba una cabeza y la barba parecía de mi edad, y eso que él tenía dieciséis años. Le sonreí. Entonces recordé que Markus seguía detrás de mí. Y que le había besado delante de Ilsa. Ups. Esperaba que no fuera a echarle un rapapolvo de tía preocupada.
—Esta es mi tía Ilsa y mi primo Franz —le presenté a Markus. Ilsa me dirigió una mirada que decía: "¿Y este quién es?"—. Ah, este es Markus... —estuve unas milésimas de segundo mirándole para tratar de descubrir cómo debería llamarle y decidí no darle demasiadas vueltas—. Markus, sí.
Markus saludó con la mano, sonriendo y Franz le devolvió el saludo, pero Ilsa le estrujó en un abrazo. Su cara de estupefacción y la efusividad de Ilsa me hicieron mucha gracia.
—Si es tan listo como guapo, Ariel, lo tienes hecho —me dijo Ilsa poniendo una mano tapando su boca, tratando de hacerlo disimuladamente, aunque no surtió efecto.
—¿Hasta cuándo estáis aquí? ¿Dónde os quedáis? ¿Qué vais a hacer hoy? ¿Qué queréis hac..?
Mi primo cortó mi retahíla de preguntas.
—De una en una, relájate —me reprendió—. No tenemos billete de vuelta, estamos en el Ritz Carlton y si tuviéramos mejores planes no estaríamos aquí.
—Franz —le recriminó su madre.
—Es broma... —señaló él.
—¿Tienes algo que hacer hoy, cariño? —me preguntó Ilsa.
—Lo cierto es que iba a ayudar a Markus en el baile del instituto de su hermana. Ponemos la música, como al principio de curso, ¿recuerdas que te lo dije, Franz?
—Es verdad. Ay, me encantaría tanto ir a un baile de instituto, como en las películas...
—No es para tanto, es bastante estúpido —se rió Markus.
—Da igual. Ariel, llévame, por favor —me suplicó. Su madre le lanzó una mirada reprobatoria. Él rectificó—. Mamá, déjame ir.
—Eso es otra cosa —sonrió ella—. Supongo que si no es una carga para Ariel...
—Claro que no, pero no vamos a dejarte sola, ¿no? —respondí.
—No te preocupes por mí, cielo. Así puedo aprovechar y descansar, la verdad es que no sé ni qué hora es, el jet lag me está matando —sonrió.
Tanto mi tía como Franz y Markus entraron en la tienda y después de las presentaciones con Nick (agradecía que Oasis tuviera clase) y de haberles enseñado todo, quedamos con Franz en la puerta de su hotel para recogerlo y llevarlo hasta el instituto más tarde.
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The Williamsburg Club
Teen FictionSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
