CAPÍTULO VEINTISIETE
HEATHER
25 de Noviembre de 2015
Poco a poco los días se fueron haciendo más fríos y más cortos. Por mi parte, lo único que hacía era estar más tiempo encerrada en mi habitación evitando cualquier contacto con el mundo exterior. Ignoraba tanto las llamadas como los mensajes en un vano intento de conseguir que se olvidara de mí y se rindiese, pero en el contestador empezaban a acumularse no solo las de Daniel, sino también las de Nick y Adrianna. Sabía que así lo único que conseguiría sería apartar a todo el mundo de mí, que sería mi culpa y que, por ello, yo era la única que podía poner fin a esa situación. No obstante, al igual que el tiempo, todo se tornaba más frío y distante.
Parecía que había sido creada para la rutina: iba a clase por inercia, comía y bebía por inercia, respiraba por inercia... Cuando alguien se me acercaba con intención de hablar, rompiendo así mi rutina, solo sabía poner excusas y correr a esconderme de todo el mundo en el baño, en el cual me había encontrado con Oasis varias veces. Parecía que ambas hubiésemos tenido la misma idea.
No sabía qué me estaba pasando, no me entendía y mucho menos me soportaba. Y si yo no me aguantaba, ¿por qué lo iban a hacer los demás? Y así, día tras día, cara larga tras cara larga.
—No sé qué te pasa, pero si estás esperando a que llegue yo y te saque las castañas del fuego, lo mejor será que lo hagas sentada —dijo Adrianna acercándose a mí en uno de los cambios de clase—. ¡Estoy harta de ir detrás de ti y que tú pases de mí porque tienes un mal día, Heather!
No contesté. De alguna manera las palabras no me salían, aunque de todas formas tampoco habría sabido qué decir. No podía culparla por decirme aquello, aun así dolía saberlo.
—Genial, Heather, genial —se quejó dando media vuelta y alejándose de mí.
Quise gritarle que se quedara, que me perdonase y que me abrazase mientras me decía que todo iba a salir bien.
En ese momento mi móvil vibró con la entrada de un nuevo mensaje:
Daniel: ¿Durante cuánto tiempo más piensas ignorarme?
Sentí una presión cada vez mayor en mi interior a la vez que guardaba el móvil de nuevo. Salí corriendo del instituto y no paré hasta estar varias manzanas lejos de allí. Sabía que las clases todavía no habían terminado y que debía volver, pero ya no quería seguir siendo Heather. No quería seguir siendo esa Heather extraña y melancólica que se había apoderado de mi cuerpo, por una vez quería ser alguien completamente distinta, aunque solo fuera durante unas horas.
Entonces alguien me dio un empujón y fue cuando me di cuenta de que estaba en medio de una calle transitada con distintos comercios y locales, así que no dudé en entrar en el primer café que vi. Casi todas las mesas estaban ocupadas, por lo que supuse que serían universitarios pues estudiaban o trabajaban con ordenadores. Había un pequeño murmullo de fondo que provenía de las conversaciones de la gente. Me acerqué a la barra y pedí un té negro, una bebida que Heather nunca pediría, pero ya no era Heather, así que, ¿por qué no llevar el teatro a todos los niveles?
Encontré una mesa cerca de unas estanterías. El problema era que no podía fingir que estaba haciendo algo interesante ya que no tenía ni mi mochila ni mis libros, todo estaba en el instituto. Miré de reojo hacia la estantería que tenía más cerca, podría coger un libro, para eso estaban allí, ¿no? Heather nunca cogería un libro, la vergüenza podría con ella y se quedaría sentada, así que me levanté y observé los libros con atención. Había libros de poesía, novelas cortas, novelas no tan cortas y enormes libros sobre arte y arquitectura.
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The Williamsburg Club
Teen FictionSeis chicas. Seis sueños. Un club. The Williamsburg Club. Oasis McCartney, Heather White, Ariel Hoffmann, Adrianna Ferguson, Casiopea Tiziano y Anastasia Rojas son seis completas desconocidas que por diversos motivos y por las vueltas que da la vid...
