Sam
La palabra duermevela tiene dos significados: sueño ligero en el que se halla el que está dormitando, o sueño fatigoso y frecuentemente interrumpido. Me quedo con la segunda connotación. Esa es la que describe a la perfección el aspecto que tengo a la mañana siguiente de haber discutido con Alex.
Puede que discutir sea un verbo demasiado imponente para nuestra conversación, pero siento que nos ha separado varios metros. Que nos ha abierto una realidad que no era posible: no ser compatibles. ¿Podríais estar con alguien que se conforma con lo que debe hacer y no con lo que quiere? ¿Alguien que estuviera reprimido por las responsabilidades? Yo estoy empezando a dudarlo y el mero hecho de que sea Alex esa persona, me produce un dolor en el pecho insoportable.
Recapacito y pienso que no siempre las cosas son fáciles. Que a veces la vida es un poco injusta y no te deja de verdad hacer lo que quieres porque, como Alex, tienes hermanos, familiares o niños a tu cargo y tu prioridad es llevar dinero a casa para que no les falte de nada. Que yo, en el fondo, soy una privilegiada porque me tengo a mí misma, no necesito mantener a nadie más, soy independiente.
Intento comer algo, concentrarme en los documentos que me dejó mi padre y establecer una línea de investigación con ellos. Encontrar un patrón. Huecos en el tiempo que dejen cabos sueltos. Identificar los nombres de las personas. Hacerme una lista. Pero todo eso ocurre sin éxito. No me concentro y ahora mismo podría estar delante de mis ojos la solución que no la vería.
A media tarde, recibo un mensaje de Emma.
Emma:
¿Cómo estás, amiga?
¿Quieres un café juntas?
Me gustaría decirle que sí, que me saque del apartamento y me dé algún tema de conversación lo suficientemente trivial que pueda hacerme olvidar. Desbloqueo la pantalla para responder, pero me interrumpe el timbre. Me acerco a la puerta y abro esperando encontrar a mi padre al otro lado.
Alex está en medio del umbral, con un paquete de KitKat en una mano y en la otra un pequeño ramo de margaritas. Mis favoritas. El nudo en el pecho crece, me muerdo el interior de la mejilla para remediar las ganas de saltar hacia él y me hago a un lado para que entre. Va directo al salón dónde deja las cosas sobre la mesa. Se gira hacia mí. Sus ojeras son latentes y sé que él también se siente identificado con el segundo significado de duermevela.
—Sammy...
Un susurro. Un estremecimiento. Un reclamo. Bloqueo mi mente, las dudas, el daño. Acabamos con la distancia que nos separa para refugiarnos en nuestros brazos. Me pongo ligeramente de puntillas y rodeo su cuello. Noto sus brazos en mis costillas, una de sus manos me acaricia el pelo y al respirar siento que estoy en casa. Que las cosas se hablan. Los malentendidos se solucionan antes de irse a la cama y que le quiero de verdad.
Joder, que si le quiero. A veces más que a mí misma. Nos separamos lentamente para mirarnos a los ojos, para decirnos todo lo que ayer no pudimos.
—No quiero imponerte nada, ni que dejes de ser tú por mis preocupaciones. Te quiero y será inevitable la incertidumbre de si estarás bien o no, pero también te quiero libre, Hughes.
Las lágrimas se balancean en mis ojos y esperan a que yo sea la siguiente en hablar para empezar a rodar por mis mejillas.
—Y yo sé que cada uno necesita tiempo, que no todo es tan fácil como elegir entre lo que debes y quieres. Por eso voy a seguir aquí, apoyándote, ayudándote en cada etapa de la vida. Porque te quiero, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas. Eso no va a cambiar nada entre nosotros, Copper.
Sus labios devoran los míos con anhelo, con el sabor de pérdida todavía corriendo por las venas y con un miedo trémulo que empezaba a devorarnos por dentro. Me obligo a mí misma a calmar mi interior. Estamos bien. Vamos a seguir navegando juntos, codo con codo, como un equipo.
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Seremos Eternos
RomansSamantha Hughes desde pequeña ha tenido muy clara su vocación, el periodismo. Su familia nunca se lo ha puesto fácil y tras enfrentarse a ellos, se aventura en una nueva vida con el peso de su pasado sobre sus hombros. Alexander Cooper tuvo una inf...
