Sam
¿Por qué no paré cuando me lo advirtieron? ¿Por qué decidí seguir investigando? Tendría que haberles hecho caso. Pero, joder, sabía demasiado como para quedarme callada y ahora ya no hay nada que pueda hacer. Siempre lucho por lo que quiero, lo doy todo de mí hasta que la verdad sale a la luz. El problema es que esta vez he dado demasiado a cambio de nada. Me negué a reconocer que me equivocaba y que hay cosas que deben quedar ocultas.
La paz mundial es imposible, no soy tan ingenua. Pero cuando hablamos de algo que pone en peligro a los tuyos, mueves cielo y tierra para salvarlos. Eso es lo que yo hacía, era mi único objetivo en esta historia.
Sus ojos color caramelo aparecen en mi campo de visión. Alex. Mi Alex. No sabes cuánto te echo de menos. Sueño contigo cada noche desde que nos separamos, desde que descubrimos que no compartíamos el mismo lugar. Cada uno tenía responsabilidades diferentes y en ese momento, no éramos compatibles. Puede que ahora lo seamos, pero el problema es que es demasiado tarde.
Me hubiera gustado tener un último beso, un último abrazo de esos que me encogen el corazón y me calientan por dentro. Son tan reconfortantes. Alex siempre había sido mi ancla, el motivo por el que seguía adelante. Y ahora quiero seguir, quiero correr hasta él para volver a ser nosotros. Volver a querernos y reconstruir dos corazones rotos.
El coche frena y oigo las puertas abrirse. Pienso una vez más en él, en todo lo que fuimos y en lo que nunca seremos.
«Pienso luchar para volver a encontrarnos, Copper. Te lo prometo».
Fue lo último que le dije.
He fallado y todos mis errores me han llevado hasta aquí.
Hasta el final.
***
Tiene la sonrisa más bonita del mundo. Puedo sentir sus dedos recorrer mi mejilla hasta enredarse en mi pelo. Me encanta cuando hace eso, me relaja muchísimo. Acerco mi cuerpo un poco más al suyo y estiro los brazos para abrazarlo con fuerza. Necesito refugiarme en ellos. Lo he echado demasiado de menos. No deberíamos habernos separado.
Somos el mejor equipo.
Eso es. Podemos con esto. Podemos con el mundo entero.
Está aquí conmigo, entre mis brazos y voy a decirle que es lo mejor que me ha pasado nunca. Es la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida y formar un futuro juntos. Abro la boca, pero las palabras no salen. Y, entonces, se aleja dejándome helada. Una brisa fría coloca el pelo en mi cara y, cuando lo aparto, no queda rastro de Alex por ninguna parte. Una mano me sacude el hombro y me giro. Owen sonríe con malicia.
—¿Sorprendida?
Quiero gritar, golpearlo, dejar salir toda mi frustración, pero no puedo moverme del sitio. No puedo hacer nada. Empiezo a hiperventilar, un hormigueo me recorre las piernas y abro los ojos. Cojo aire con dificultad hasta que consigo llenar mis pulmones para darme cuenta de la realidad.
La pesadilla sigue y tiene forma de habitación de hospital. Una cama con sábanas blancas, paredes verdes, una puerta y una maldita cristalera que me muestra mi mayor miedo.
Alex está tumbado en el suelo, dormido, indefenso y con la cara ligeramente amoratada. Recuerdo la foto que me enseñó Olivia. La gala benéfica. El nombre de la clínica de mi hermano. La traición de Owen. Y ahora estamos aquí, atrapados sin saber lo que nos espera o lo que le han estado haciendo a Alex. Maldita sea, ni si quiera sé cuánto tiempo llevo inconsciente.
Me levanto apoyándome en la pared hasta que llego al cristal.
—Alex, mi amor —susurro con voz ronca.
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Seremos Eternos
RomanceSamantha Hughes desde pequeña ha tenido muy clara su vocación, el periodismo. Su familia nunca se lo ha puesto fácil y tras enfrentarse a ellos, se aventura en una nueva vida con el peso de su pasado sobre sus hombros. Alexander Cooper tuvo una inf...
