28. La verdad sobre mi padre

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Sam

Las dos tazas de café reposan en la mesa del salón enfriándose mientras mi padre y yo ordenamos varios papeles encima de la isla de la cocina. Los coloco por orden cronológico. Son fichas que he ido realizando estos días para hacer un esquema conceptual de lo que está pasando a nuestro alrededor.

—¿Qué tenemos hasta ahora, Samantha?

—Tenemos diez desapariciones en diferentes puntos del país. De ellas, ocho coinciden con las localizaciones que estaban marcadas en el mapa que vi en el archivo de las oficinas.

No veía a mi padre desde que me ayudó a colarme en el archivo y tenemos mucho de lo que hablar.

—¿Crees que están relacionadas?

—Te podría decir que estoy segura, pero no tengo ninguna prueba circunstancial que lo respalde. ¿Has conseguido encontrar el informe de la desaparición de Carter Myers?

—Aquí tienes. También está la dirección de la familia, pero no hablarán, Samantha.

Eso lo suponía. Le he dado demasiadas vueltas a lo de presentarme en su casa y aunque es mi estilo, Owen tiene razón. No puedo hacer eso.

Mi padre saca un folio de su maletín y me lo tiende. Me centro en el informe y lo comparo con el que encontré en el archivo. No puede ser.

—Es exactamente el mismo, papá.

Se acerca a mí sin dar crédito a lo que está leyendo.

—¿Qué está tramando Jason? —pregunta en voz alta.

—Espera, vamos a recapitular.

Vuelvo nuestra atención a la mesa para seguir el orden. Necesito que mi padre comprenda lo que tenemos hasta ahora antes de sacar ninguna conclusión.

—Las últimas desapariciones se han dado en Wyoming, Nebraska y Kansas. Si seguimos el patrón de estas ciudades, la siguiente desaparición puede ser en...

—Oklahoma, Nuevo México, Arizona o Utah.

—Exacto, todos los Estados colindantes a Colorado.

—¿Por qué aquí?

Saco el rotulador rojo, me acerco al pequeño mapa que tenemos y rodeo el nombre de una ciudad.

—No es Denver, papá. Fort Collins es el objetivo. Jason ha estado obsesionado las últimas semanas con encontrar un terreno ahí para su proyecto. Ya lo ha encontrado, sus socios se reunirán este fin de semana para pujar por él.

De eso último me había enterado gracias a Owen que había sido invitado. Por las tardes, después de salir de las oficinas, nos vamos a su apartamento a trabajar y a enseñarme esa otra forma de trabajar que consiste en ganarse la confianza de la gente para que vayan confesando sin darse cuenta. ¿El único inconveniente? Que no tengo esa paciencia de la que él tanto hablaba. Por eso había llamado a mi padre, necesitaba seguir avanzando por mi cuenta.

Hay cosas como la del archivo o la información que me proporciona mi padre que deben permanecer en secreto. Ni si quiera Owen puede saberlo, la confianza se gana e intuyo que él sabe mucho más de lo que me cuenta.

—¿Sabes algo más del proyecto?

—Quiere montar una clínica en Fort Collins, ya se sabe el lugar y harán una gala benéfica cuando esté todo preparado.

—¿Y las ganancias quién se las queda?

—No lo sé, pero algo me dice que se las llevará él mismo aunque lo anuncie como un acto caritativo. ¿Tu equipo ha podido descubrir algo más?

Seremos EternosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora