33. Gala benéfica

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Sam

La tentación es un sentimiento demasiado impotente. Hace cinco minutos he visto en la pantalla de mi teléfono una notificación de Alex. Me ha enviado un mensaje y me muero por leerlo. Las ganas trepan por mi estómago haciéndome mirar el reloj cada dos segundos, pero lo tengo encima de la mesa perfectamente colocado junto al ordenador, una botella de agua y un taco de folios que debemos leer para esta noche. Hoy es la tan esperada gala benéfica. Las obras de construcción empiezan la semana que viene y el proyecto dejará de ser un secreto.

—Estamos ante una gran oportunidad y ¿sabéis por qué? —dice mi hermano con la cabeza bien alta. Está más contento de lo habitual, está rozando la victoria con la punta de los dedos y ni siquiera sé aún qué batalla está librando—. No solo vamos a presentar el proyecto. El Periódico Inmortal será reconocido por el Estado de Denver como el periódico oficial, vamos a dejar de estar a la sombra y de vender esos artículos al mejor postor.

Frunzo el ceño extrañada por la revelación. Mis ojos se dirigen a Owen que está situado frente a mí y no hace ningún gesto de asombro. ¿Lo sabía? ¿No me ha dicho nada después de todo lo que hemos trabajado juntos? Cada día entiendo menos lo que ocurre a mi alrededor. Dejo de escuchar a Jason para volver a concentrarme en Alex, en su mensaje qué aún no he leído y en las ganas irremediables que me han entrado de acabar con esto y volver junto a él.

Mi hermano da la reunión por finalizada casi una hora más tarde. Soy la primera en salir del despacho de reuniones, necesito leer su mensaje, pero no en público. Así que me meto en el baño, me encierro en uno de los cubículos y abro el mensaje.

Alex

Tengo información importante de Tim.

La he pasado por debajo de tu puerta, podrás encontrarla al entrar.

Vamos a poder con esto, Sammy.

Una pequeña sonrisa se dibuja en mi rostro al leer la última frase, pero se me borra en cuanto soy consciente de lo que quiere decir. Se va a involucrar, no, rectifico, ya se ha involucrado buscando esa información sobre Tim. El miedo se apodera de mi pecho en forma de puño que no me deja respirar. Puede pasarle cualquier cosa y yo seré la única responsable por meterlo en esto. Maldita sea, tenía razón. No me importa salvar a los demás aunque sea acosta de mí misma, pero no acosta de él. Alex no es alguien que quiero sacrificar. Él está el primero en mi lista de prioridades y mantenerlo a salvo es lo único que importa ahora. Tengo que decirle que pare.

Marco su número, suenan cuatro tonos y cuelga. Mierda, estará trabajando. Le escribo un mensaje con rapidez.

Sam

Por favor, no te involucres, Alex.

Te necesito a salvo para volver contigo cuando todo esto acabe.

Porque se acabó, Copper. Hoy es la gala y yo solo quiero estar a tu lado.


Dos toques suenan en la puerta del cubículo haciéndome sobresaltar. Guardo el móvil, tiro de la cadena y abro la puerta esperándome ver a alguien con cara de pocos amigos por haber tardado tanto. En lugar de eso, me encuentro con Owen que me empuja al interior del cubículo y cierra la puerta.

—¿Qué haces aquí?

—Tenemos que hablar. Te espero a la salida del trabajo en la cafetería donde solemos comer.

Es la primera vez en todo este tiempo que lo veo preocupado de verdad. Solo me da tiempo a asentir con la cabeza antes de salir del baño y hacer como si no hubiera pasado nada. Las siguientes horas se me hacen eternas. El ambiente se va cargando a nuestro alrededor, la gente va abandonando su puesto de trabajo para prepararse y Jason se marcha con un séquito de hombres tras él encargados de guardar sus espaldas.

Seremos EternosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora