Epílogo - Te elijo a ti

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Tres meses y medio más tarde

Alex

Lo he hecho cientos de veces, así que puedo hacerlo una vez más. Me ato los cordones con fuerza cogiendo aire. No hay nada de lo que preocuparse. Mis compañeros se preparan junto a mí ajenos al ligero temblor de mis manos. Maldita sea, tengo que deshacerme de estos nervios.

—¡Copper! Ven a mi despacho —gritan desde el pasillo.

Me levanto como un resorte y camino hasta allí. Al pasar junto a Joel, el capitán del equipo me da un ligero apretón en el hombro y me lanza una mirada tranquilizadora. En cuestión de un par de meses he conseguido llevarme bien con todos ellos.

—¿Si, entrenador?

—Siéntate, por favor —señala la silla que queda frente a su mesa.

Coloco las manos en los reposabrazos fingiendo una confidencia que no siento en absoluto.

—¿Cómo te sientes?

Arrugo el entrecejo preguntándome si esto es una especie de prueba psicológica antes del partido.

—Bien, entrenador, con muchas ganas de jugar, han sido semanas duras, pero creo que estoy preparado.

Asiente con la cabeza llevándose la mano a su barbilla mientras me mira con sinceridad. Dios, este hombre me intimida muchísimo.

—Quiero que sepas una cosa, aquí no te vamos a juzgar por tu primer partido. No pasa nada si estás nervioso, si no marcas o si la cagas. Somos un equipo para lo bueno y para lo malo. También somos una familia, así quiero que disfrutes del juego, ¿vale? No siempre se debuta con los Mammoth.

Uno oleada de alivio me llena por dentro haciéndome soltar el aire. Necesitaba estas palabras.

—Lo haré, llevo esperando este momento mucho tiempo.

—A por ellos, Copper.

Se pone la gorra con el escudo del equipo y da varias palmadas para ponernos en acción. Vuelvo a mi taquilla, termino de prepararme y estiro un poco antes de salir al túnel de vestuarios. Ya no estamos en la universidad, no conozco a los contrincantes y los árbitros no dejarán pasar ninguna tontería. Esperamos en el túnel hasta que nos dan permiso para pisar el campo.

El aire se me queda atascado en los pulmones al mirar los focos del estadio que no me permiten distinguir a nadie de las gradas. Solo logro ver las primeras filas detrás de los banquillos. Sé que están ahí apoyándome, pero no puedo verlos. Nuestro himno empieza a sonar y miramos al frente. Me sé el procedimiento de memoria, lo he estado estudiando e incluso Sam me ha ayudado a recrearlo más de una vez.

—Venga, vamos a demostrarles a los de Vancouver quién manda en este campo —susurra el capitán en el corro que hemos improvisado antes de que cada uno se coloque en su puesto.

Y eso hacemos. El árbitro pita el inicio del partido y nos hacemos con la posesión de la pelota. Pongo en práctica todo lo que hemos ensayado en los entrenamientos. Aún no tengo una posición fija, pero es demasiado pronto para ello. Hay que comprobar cuál es la más eficaz, por eso el entrenador me grita desde el banquillo para que vaya cambiando de posición.

—Eh, Copper, te quiero atacando, vamos a desmontar esa maldita defensa, joder —grita Joel cogiendo el stick con ambas manos.

Puedo hacerlo.

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⏰ Última actualización: Apr 11, 2025 ⏰

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