Y cuando pensé que ya te había superado, cuando mantenía mi cabeza ocupada para no pensar, cuando me enfrentadaba poco a poco a mis demonios, me viniste a la mente, tu hermosa sonrisa, la que me enamoró, la que me tocó superar por meses.
Cada canción me recuerda a ti, a nosotros, a lo que construimos.
Las memorias desde que nos conocimos hasta cuando nos vimos por última vez vienen a mi, una por una, en cámara lenta, como si pudiera volver ahí.
Estoy en nuestro primer encuentro, la primera vez que nuestro ojos se vieron, cuando de la nada verte seguido se volvió una necesidad.
Tu risa y la mía mezcladas con música. Todo lo malo desaparecía.
Las memorias de aquello que fue bueno, de los cálidos abrazos, de los apasionados besos, de cómo el mundo se volvía pequeño a nuestro alrededor.
Y ahora, mientras trato de dejar todo atrás, me sorprendo deseando regresar, aunque sea por un instante, a esos días. A la manera en que tu mirada buscaba la mía, a ese breve silencio antes de besarnos como si no hubiera mañana. Las discusiones, las lágrimas, las veces que pensé que todo había terminado... incluso esas veces las extraño, porque después de cada tormenta, volvías a mí, y por un momento creía que todo estaría bien. Pero, como todo lo nuestro, también fue pasajero.
Fugáz, rápido, una montaña rusa que subía cada y cada vez más rápido y alto.
A veces me pregunto si todo esto es parte de un cruel juego de mi mente, aferrándose a esos momentos, rehusándose a dejarlos ir. Es como si cada recuerdo se volviera más vivo justo cuando estoy a punto de soltarte. Puedo sentir el calor de tus manos, oír el eco de nuestras risas y, por un segundo, creo que aún estás aquí, a mi lado. Es un ciclo interminable de rememorar y extrañar, de revivir cada detalle hasta que me desmorono. Pero sé que las memorias son solo eso: destellos de lo que fue y nunca volverá.
Es extraño cómo el tiempo parece no sanar las heridas, sino solo hacerlas más profundas, más sutiles. Ahora, cada esquina, cada rincón, guarda un pedazo de ti, y me encuentro atrapada en un laberinto de recuerdos. Hay días en los que intento convencerme de que todo fue un sueño, una ilusión pasajera, pero luego vuelves, tan vívido como siempre, y me doy cuenta de que aún no te he dejado ir. Tal vez nunca lo haga, porque en el fondo, sigo aferrada a la esperanza de que esos fragmentos de "nosotros" algún día vuelvan a cobrar vida.
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Rosas, espinas y sangre.
PoetrySentimientos y sensaciones, escritos que te transportarán al dolor ajeno, al sufrimiento, tal vez al amor, tal vez a la esperanza. Quédate y leelos para descubrirlos.
