Piezas del rompecabezas

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Senku se levantó de la cama lentamente, ceñudo, confundido, pero también comenzando a entender ciertas cosas.

Tenía sentido... Esto explicaba muchas cosas, en realidad, y no es que no lo hubiera sospechado antes, la maestra de idiomas de Tsukiku lo había insinuado una vez, incluso.

—Así que era cierto... Kohaku y yo íbamos a divorciarnos. —Se llevó una mano a la barbilla—. Pero ¿por qué?

La conocía mejor que nadie, ella lo conocía mejor que nadie, pasaron por tantas cosas juntos, tenían una familia juntos y confiaban plenamente el uno en el otro... ¿Qué demonios podría haber pasado para romper un vinculo tan fuerte?

Además, parecía ser que ella no estaba de acuerdo en lo absoluto, más bien estaba firmemente en contra e intentó convencerlo de lo contrario, pero él parecía muy firme en esa decisión.

—No tiene sentido...

Estaba seguro de que no dejó de amarla, ¿cómo podría? Nunca amó a otra mujer en toda su vida y sabía que eso no podría cambiar de la noche a la mañana, es más, pensó que nunca iba a enamorarse ni a formar familia, siquiera, pero llegó a amarla profundamente, y a pesar de perder la memoria ese sentimiento nunca se desvaneció, y sabía que borrar la memoria no era lo mismo que borrar los sentimientos.

Entonces, ¿por qué?

"¿Y crees que yo aún te amo después de todo lo que pasó?" eso le había dicho a ella en ese recuerdo, pero... ¿A qué se refería? ¿Qué pasó?

—Debería hablar con ella —se dijo, pero luego frunció el ceño.

Entre todas las personas, Kohaku parecía ser la menos entusiasmada en que él recuperara la memoria, y ahora entendía por qué, pero... no quería creer que ella en verdad tuviera alguna especie de intención maliciosa, porque tampoco es que se hubiera negado a que le retiraran los nanobots, incluso aunque podría haberlo hecho perfectamente al ser la responsable legal de su persona.

Sin embargo, eso no quitaba que ella no se veía nada entusiasmada de que recordara, y tenía un historial de negarse a decirle las cosas.

Si la confrontaba por esto ¿le diría la verdad? Lo dudaba, en realidad. Lo dudaba muchísimo.

Pero necesitaba respuestas.

Sin pensarlo mucho, decidió ir a ver a su hija solo para preguntarle si podía contactar con Reima, pero Tsukiku todavía no había llegado de la casa Oki, así que decidió arriesgar y preguntarle a Sai.

—Reima se quedó en la mansión Ishigami, te llevaría, pero estoy muy ocupado, y no puedes ir sin un escolta —le informó, sin dejar de teclear en su computadora.

—Bien... —Bufó, para luego mirar a Saira y Rey, que estaban intentando espiar lo que su padre hacía en la computadora.

—Y debe ser un adulto —aclaró Sai, mirando de reojo a sus hijos, que sonrieron nerviosamente y retrocedieron un paso.

Senku bufó, volviendo a su habitación y sacando su celular.

Chrome estaría ocupado, y no era capaz de guardar un secreto de todos modos, así que...

Marcó el número de Gen y, para su alivio, le contestó rápidamente.

—Hola, hola~, Senku-chan~. ¿Está todo bien allí en la mansión Nanami?~ —canturreó.

—Necesito tu ayuda para ir a la mansión Ishigami a hablar con Reima —dijo sin tapujo.

—Siempre tan directo ¿eh?~ Estoy en una reunión con unos políticos españoles, pero les inventaré alguna excusa e iré en quince minutos~.

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