Amigos reales

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Cuando la hermana de Yok, Shiky, volvió a entrar para ver a su hermano en coma, Tsukiku decidió salir de la habitación para tomar algo de aire.

Era inquietante ver a su amigo en coma y saber que era única y exclusivamente su culpa.

"Yo encontré su estatua, yo decidí despetrificarlo, yo insistí en ser su amiga aunque no le caía bien, y luego seguí arrastrándolo todo el tiempo a estar cerca de mí y Misaki... por supuesto que solo podría acabar mal. Todos los que están cerca de mí acaban mal..."

Apenas salir, vio a Misaki lloriqueando mientras su tonto novio Kei la consolaba frotando su hombro con rostro preocupado.

Hizo una mueca al ver que el padre de Kei, Myuji, estaba al final del pasillo sentado hablando por celular.

Lo que le faltaba... Tenía que soportar a Myuji allí...

Casi como si su mala suerte no hubiera sido suficiente solo con eso, de reojo vio a su padre acercarse al pasillo donde estaban, y sin su madre.

Simplemente genial.

Se abrazó a sí misma y se apoyó incómodamente contra la pared cerca de donde estaba Misaki lloriqueando en el hombro de su estúpido novio guapetón.

—S-sé que va a estar bien, pero... n-no parece que puedan quitarle esa cosa de control mental o lo que sea... —Misaki sollozó ruidosamente, a lo que Kei sacó otro pañuelo (Misaki había estado llorando mucho) y le limpió cariñosamente las lágrimas—. Y no sé qué va a pasar con él...

—No te preocupes, Mizzy... parece que un montón de científicos de esos que siempre trabajan con el tío Senku están trabajando en su caso, seguramente podrán ayudarlo —la consoló con voz bastante confiada.

La verdad, a Tsukiku en parte le gustaría tener esa confianza suya, aunque fuera producida por su ignorancia e ingenuidad.

Suspiro y en ese momento su padre llegó, mirando con preocupación el llanto de Misaki, para luego mirarla a ella como si pensara que ella también iba a ponerse a llorar en cualquier momento.

Pff, eso ni en sueños.

Yok iba a estar bien, estaba diez billones por ciento segura de eso, así que no había absolutamente ninguna razón lógica para llorar.

—¿Estás bien? —le preguntó Senku con voz suave.

Ella asintió sin ganas y su padre se apoyó a su lado en la pared.

Pudo notar como miraba de reojo a Myuji, y pudo notar su mueca y como los dedos le temblaron ligeramente.

A veces se preguntaba si, tal vez en alguna parte de su subconsciente, él quizás todavía recordaba aunque sea un vestigio de la razón por la cual había acabado amnésico...

—¿Y mamá? —preguntó para apartar los pensamientos ridículos de su mente.

—Se sentía mal, así que la dejé con una doctora y unas enfermeras —murmuró con voz distante.

—¿Está enferma o algo así? Últimamente la veo algo diferente... aunque supongo que puede ser estrés, han pasado muchas cosas. —Y ella también había hecho muchas cosas que no debería haber hecho...

—Esperemos que la doctora le recete algo y se mejore. —Él encogió los hombros.

Parecía distraído, Tsukiku podía notar como su frente se contraía constantemente. ¿Acaso sufría algún dolor de cabeza? Debería informarles de este tipo de cosas, ese viejo testarudo.

Antes de que pudiera hacer más preguntas, un doctor llegó y tocó a la puerta de Yok, a lo que su hermana y sobrina salieron y el médico le pidió a la mujer hablar sobre algo, algo que probablemente se trataba de petrificarlo y despetrificarlo para terminar el proceso de curación y que ya no estuviera en ese coma absurdo.

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