CAPÍTULO 33

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WILLOW

Estos últimos días han sido un caos total en nuestras vidas, todas estamos realmente agotadas, pero Morgan se niega a volver a casa hasta que Alishka no haya pagado por lo que ha hecho, porque Magnus no se lo merecía y está muy determinada a acabar antes con todo.

Hemos llegado a Polonia con pasaportes falsos y hemos fingido solo estar acá por placer más que todo, aunque no me quejo, porque mis paseos con Morgan no son tan fingidos después de todo, pero siempre estamos alerta.

—Quiero tres —dice Roxanne y Katerina niega.

—Con uno es suficiente —responde la rusa.

—¿Por qué pelean? — pregunta Alice llegando a la mesa con Olivia.

—Una quiere tres nietos y la otra se conforma con uno.

—Está demente —dice mi suegra —¿tú cuantos quieres?

—No —Morgan interviene —no discutiremos eso ahora, ni siquiera lo hemos pensado, estamos muy bien así, no quiero compartirla con ningún mocoso, suficiente tengo con que Kaia crea que es suya —me abraza y su mamá tiene que abrazar a su mami para que no se me venga encima.

—Tengo una mejor idea —Daila se pone de pie —les daré tres nueras, ya si ellas deciden darles un nieto, pues los tendrán —Daila sonríe de manera inocente.

—Maldita niña odiosa —Roxanne le jala de las orejas.

—¡Roxanne! —se queja —ninguna mujer va a quererme sin orejas, déjame ya. Mami ayúdame.

—Te lo mereces —dice Katerina —no puedo meterme con mi pequeño sol.

—¿Qué le hiciste? —pregunta Daila —ha estado cumpliendo cada cosa que dices.

—Siempre ha sido así —dice Roxanne soltándola —en cada relación hay una que tiene el poder —mira a Olivia y me mira a mi, pero las dos miramos a Katerina que sonríe.

—Seguro, mi pequeño sol, lo que tú digas —dice con ironía y todas reímos.

He tenido la oportunidad de conocer más a esta familia, todas son tan distintas, pero amo la manera en la que se quieren y protegen, a pesar de las discusiones a las cuales Olivia me ha hecho adaptarme al explicarme que no siempre son en serio, es solo su dinámica de siempre.

Aprendí que Alice y Roxanne siempre van a discutir por la más mínima situación, para al final estar riendo como si no hubiera pasado nada. Aunque debo admitir que la primera vez que las vi, realmente creí que se irían a los golpes, aunque según Olivia, ya se fueron a los golpes y terminaron en una comisaría.

He hablado con mis madres cada noche, tuve que mentir diciéndoles que el viaje se alargó unos días más, porque la familia de Morgan quería que pasáramos tiempo juntos.

—¿Quieres salir? —pregunta Morgan muy bajito.

—¿Qué tienes planeado? —pregunto y sonríe.

—Una cena, tranquila y en la que solo existamos tú y yo.

—Es buen plan, pero sigo molesta —me cruzo de brazos.

—Vamos, ni siquiera me dejas tomar tu mano.

—Pides mucho —me pongo de pie y me sigue hasta la habitación.

Creo que ya la estoy desesperando y puedo confirmarlo al ver su mirada, está muy molesta, pero sé que no dirá o hará nada hate que ceda. Me voy al armario a buscar algo de ropa y luego me giro para verla, parece una niña a la que acaban de castigar, está sentada en la orilla viendo hacia el suelo.

Amor LetalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora