WILLOW
Cuando era una niña mi abuela Liliana siempre me cuidaba al salir de la escuela. Recuerdo que cada tarde me llevaba a la pastelería, me sentaba sobre el mesón y yo pasaba horas hablando con ella o haciéndole preguntas en las que todo niño se interesa mientras ve a su abuela hacer arte con cada pastel o postre que hacía para sus clientes; aunque para mi abuela Lili y Aurora, no era solo un trabajo simple, era su vida, su pasión y amaban compartir ese momento juntas. Así como yo anhela hacer todo lo que me apasiona con Morgan a a mi lado.
Lo que nunca sale de mi mente de todas esas tardes con mis abuelas, es que aunque adorara pasar el tiempo con ellas, siempre esperaba a que se dieran las seis de la tarde y apenas escuchaba el auto de mamá estacionar fuera, saltan del lugar en donde estuviera sentada y corría a sus brazos. Siempre esperaba con ansias el momento en el que alguna de ella llegara a recogerme, pero adoraba aún más el momento en el que ambas iban por mi, recuerdo vívidamente la sensación que me recorría cada vez que veía a mis madres ahí.
Mis ojos se iluminaban cada vez que ellas me abrazaban y llenaban mi rostro de besos. Adoraba ver sus sonrisas cada vez que yo les contaba todo lo que había aprendido durante ese día y ellas me escuchaban atentas hasta que paraba de hablar.
Mis madres siempre han sido mi vida entera, hasta que Morgan llegó a mi vida y entonces comencé a amarla como nunca creí que lo haría, pero si lo deseaba. Porque yo siempre anhelé tener un amor como el de mis madres y Morgan me ha enseñado la intensidad con la que una persona debe amarte y debe cuidarte si en verdad te quiere en su vida.
Cuando decidí mudarme a vivir con ella, recordé a mis abuelas y quise que nosotras tuviéramos la oportunidad de poder hacer lo que nos apasiona juntas. Quizás sea muy fantasioso, pero imagino mis días despertando a su lado, tomando el desayuno juntas y por las noches hablando de nuestro día mientras termino algunos planos que no pude terminar en la oficina, pero ella está ahí a mi lado, haciéndome preguntas mientras sostiene mi cintura y besa mi cuello haciéndome reír.
Pero esa ilusión se ha esfumado de un momento a otro, porque el mensaje que acaba de llegarme amenaza con destruir ese sueño.
Limpio mis lagrimas al ver la fotografía que me han enviado de mis madres y sé perfectamente de quién es.
Desconocido:
Te espero cuando ella se haya ido, alguien esperará por ti a unas calles.
A menos que, decidas que no son tan importantes en tu vida y entonces tenga que desatacarme de ellas, pero piénsalo bien. Si no aceptas, Morgan también puede caer en una trampa.
Tic tac, Willow.
Yo:
Iré, pero aléjate de ellas.
Desconocido:
Cuando estés conmigo daré la orden.
Ni siquiera lo he pensado mucho, pero decir que no implicaría poner en riesgo a las tres mujeres que son mi vida entera. Me meto a la ducha aprovechando que Morgan habla con Daila y sus madres. Ella no puede enterarse de esto, no me dio instrucciones, pero sé que así debe ser.
Al salir del baño me sorprendo al ver a Morgan sentada en la cama. Esta muy pensativa, sé que todo esto le preocupa mucho y entiendo el por qué nos quiero fuera de esto, lo comprendo ahora mismo mejor que nadie.
—Sabes por qué lo hago, ¿no es así? —me siento a su lado y entrelazo mi mano con la suya.
—Lo sé, cariño —apoyo mi cabeza en su hombro —lo sé muy bien.
—No quiero que estes molesta o que me odies por la decisión que he tomado.
—No podría odiarte por intentar protegernos —llevo mi mano a su rostro y acaricio su mejilla antes de darle un beso —eres todo lo que siempre esperé del amor, brujita.
ESTÁS LEYENDO
Amor Letal
Storie d'amoreMorgan Young ha decidido seguir los pasos de su madre, la organización tendrá una nueva jefa que tendrá que enfrentarse a uno de sus más grandes enemigos, mientras se debate entre su lealtad por la organización y el amor por Willow McAlister, la arq...
