CAPÍTULO 36

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MORGAN


—Mami, ¿que haces para no tener miedo? —pregunto mientas vemos una película en el sofá. Kaia está dormida sobre su pecho y mamá Olivia dormida sobre su hombro.

—¿Quien dice que no tengo miedo? —pregunta estirando su mano para acariciar el cabello de Liam que duerme con su cabeza recostada en mis piernas.

—Son unos flojos —sonrío y ella igual lo hace.

—Tu madre trabajó hasta tarde —después un beso en la cabeza de mamá Olivia —siempre tengo miedo de no volver a casa —suelta un suspiro —temo no poder volver a tener una noche como esta.

—¿Con tu floja familia durmiendo? —pregunto y ríe presionando mi mejilla con sus dedos.

—Deja de llamarlos flojos, tú eres la que no duerme bien —me regaña —y si, tengo miedo de no sentirme en paz mientras les veo dormir, temo que ustedes se sientan mal si algo llega a sucederme, porque sé muy bien el riesgo que conlleva hacer lo que hago.

—¿Por qué no solo te quedas en casa? —ladeo mi cabeza y ella igual lo hace viéndome con nostalgia.

—Porque desde que lloré luego de haber presenciado como una linda chica moría de terror cuando un médico quiso ayudarle a curar sus heridas, me prometí que haría hasta lo último que estuviera en mis manos para ayudar a otras chicas que como ella no pudieron defenderse —sonríe viendo a mamá a su lado —no hay heridas más grandes que las que llevas en el alma, porque son muy difícil de sanar, Morgan.

—Mamá tomo la mejor decisión al volver a ti.

—Y yo siempre volveré a ella, sin importar el tiempo que me tome.

⋆☀︎.

Aparto mi vista de la mujer que ha caído al agua. Alishka borra su sonrisa al ver que no hay reacción de nuestra parte. Veo a mi mamá a mi lado y ella no aparta su mirada de Alishka, la está desafiando. Más bien le ha dado su sentencia de muerte y la rusa aún no lo sabe.

Una sonrisa se asoma en mi rostro al recordar esas palabras de mamá, «Morgan, mente clara», porque ella lo notó desde el primer momento y con eso me hizo prestar atención a los detalles. La mujer que acaba de caer al agua no puede ser mi madre, porque mi madre ya nos ha dado una señal de donde está en lo que avanzábamos hacia Alishka.

—¿Tanto miedo tienes, Alishka? —doy un paso hacia ella —no tenías que recurrir a un truco tan barato como este a menos que tú creas que algo no va como lo planeas. ¿Que está saliendo mal? —pregunto plantándomelo frente a ella.

—Vaya valor de hablarme de esa manera, Morgan. No olvides que tengo a la rubia.

—Muéstrame donde está, Alishka, no puedo creer en tu palabra luego del numerito que te montaste.

—Ya te dije...

—Está ahí dentro —hablo con seguridad —, así que será mejor que hagas lo que dijiste.

—Tranquila, es mi salvoconducto, ¿crees que no sé dónde se encuentran tus hombres? —sonríe —pero adelante, mis hombres no tardarán en interceptarlos.

Dos hombres se acercan sujetando nuestros brazos. Mamá Olivia les exige que no toquen el maletín en el que yace la cura.

Al subir a la embarcación, somos guiadas por un pasillo oscuro, avanzamos entre varios contenedores hasta comenzar a subir las escaleras hacia donde hay una pequeña oficina —El olor en este lugar es insoportable —, mi mamá hace un gesto de disgusto y vemos de dónde proviene el olor. En uno de los rincones de la cubierta hay dos cuerpos sin vida que desprenden un fétido olor.

Amor LetalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora