MORGAN
Despierto algo desorientada y con un fuerte dolor de cabeza. La tenue luz que se cuela a través de una ventanilla ayuda a que mi dolor no aumente. Volteo hacia mis alrededores y veo a Sam a mi lado con su cabeza apoyada a la pared.
Me pongo de pie para inspeccionar el área y puedo notar que estamos en una habitación algo pequeña, hay una pequeña cama en un rincón y un retrete en una esquina. No veo más salidas que la puerta principal y la ventanilla no es una opción para poder salir de este lugar.
—Te juro que voy a matarte —Sam habla poniéndose de pie —y a ella también —dice algo molesta acercándose a mi.
—Bueno, eso es algo que ya tenía claro, querida Sam —le sonrío —estaré con aperando con ansias ese día —sujeto su brazo al ver sus intenciones de golpearme —estamos del mismo lado, no empieces una guerra ahora mismo, porque no saldremos de aquí con vida.
—Me arrepiento de haberme puesto de tu lado, debí unirme a Tory, así vería como te destruyen —eso me hace reír.
—Tory no ha sido más que un peón en el tablero, Sam —me alejo de ella —Eleanor lo tiene muy claro, por eso decidió buscarme a mi. ¿De verdad crees que Tory sigue con vida para este momento? —su mirada cambia y baja la vista.
—Es mi hermana, sabes. A pesar de todo lo es.
—Pues no parecerían serlo.
—Tory nunca dejó que nos acercáramos a ella, porque siempre estabas tú antes que nosotras, por eso Eleanor cambió su actitud con ella y comenzó a tratarla como alguien sin valor, pero a Tory eso le daba igual, al menos cuando tu no estabas presente, porque de lo contrario era la víctima en el juego de dos hermanas que la despreciaban y le tenían envidia.
—¿Y que querías conmigo, Sam?
—Busquemos cómo salir de aquí, ya hablamos mucho —se va a la puerta para intentar abrirla, como si tuviera manos mágicas. Pero de repente la puerta se abre y veo a cierta rubia juguetona ahí de pie, pero su mirada y su postura que dicen que no podemos hablar ahora mismo.
—Salgan —nos ordena con su semblante serio —Ahora —dice apuntando con un arma hacia Sam.
Sam no se mueve ni un centímetro, se niega a seguir las órdenes de Daila. Me acerco a ella empujándola un poco y sigue de testaruda sin querer moverse. Daila entra sujetándola del brazo y aunque Sam sea mayor, Daila es más alta que ella, lo que me causa un poco de gracia cuando tiene que alzar la vista para retar a Dai con la mirada.
—Mueve el trasero, hermosura —Daila juega un poco con su paciencia —¿o prefieres que lo mueva yo por ti? —le coloca una mano en la espalda baja y Sam le suelta un manotazo.
—Haz lo que te dice —la sujeto del brazo para sacarla yo misma. No quiero perder el tiempo en los juegos de Daila. Sam aún no sabe que Daila es parte del plan —. Deja tu odio atrás por un momento —le susurro.
—Te lo juro, Morgan, que si no fuera una niña de diecisiete años, le parto su linda cara —voltea a ver a Daila sobre su hombro.
—Avancen que no tenemos tiempo —dice Daila.
Llegamos hasta un especie de comedor donde hay varios hombres desayunando y otros limpiando su armamento. Finalmente nos detenemos frente a la señora rubia y no puedo evitar mi gesto de disgusto al ver que acaricia el mentón de Daila. La muy cínica de Dai le da un guiño a Sam que rueda los ojos ya fastidiada de ella.
—Toma asiento —me indica la señora —no tenemos tanto tiempo como para ponernos a conversar sobre tu vida —me habla una vez que hemos tomado asiento —hay una simple razón por la que estás aquí y es porque yo así lo quise.
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Amor Letal
RomanceMorgan Young ha decidido seguir los pasos de su madre, la organización tendrá una nueva jefa que tendrá que enfrentarse a uno de sus más grandes enemigos, mientras se debate entre su lealtad por la organización y el amor por Willow McAlister, la arq...
