CAPÍTULO 11

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WILLOW

Ingreso a la cocina y esta vez no hay escena romántica como cada mañana, es más, parece que ni siquiera quieren verse. Hay un silencio incómodo, pero a penas me ven y cambian un poco su actitud. Mamá Lissa me sirve el desayuno y mi mami termina de ordenar todo antes de sentarse a la mesa.

—¿Dónde está tu amiga? —pregunta mi mamá.

—Se fue temprano —ella asiente.

—¿A qué hora irás a casa de Nara? —pregunta.

—Pasarán por mí en la tarde —tomo un sorbo de jugo. Tanto silencio entre ellas me está matando.

—Yo iré por ti —dice mi mami y asiento.

—Skylar, cambia esa actitud, es su amiga, ¿crees que Willow sería capaz de hacer todo lo que imaginas? —casi escupo mi jugo y mi mami frunce el ceño.

—Se perfectamente de lo que sería capaz —dice viéndome con esa expresión seria.

—Desayuna y ve arriba —dice mi mamá —tú y yo hablaremos, Skylar.

Termino mi desayuno lo más rápido que puedo, esta vez ni siquiera ayudo con los deberes, sé que tardarán un poco, pero cuando regrese todo irá bien, siempre es así, sus peleas no duran tanto, solo una vez he presenciado una pelea fuerte entre ellas, mi mami dijo que se iba y mi mamá no la dejo salir de la casa. Al día siguiente todo estaba mejor, al parecer fue solo un mal entendido y si he heredado lo obstinada de alguien, esa es Skylar.

Busco la ropa que me pondré para ir al cumpleaños de Kaia, quiero verme presentable, sé que estarán ahí las madres de Morgan, al menos quiero que sepan que estoy al nivel de su hija. Me puse a investigar un poco sobre la familia de Morgan y estoy realmente sorprendida, jamás creí que en esa familia habrían tantas mujeres exitosas.

Me doy una baño y al salir huelo mi piel, pero el olor de Morgan se ha ido, necesito sentirla otra vez, necesito tenerla entre mis brazos cada una de las noches que nos restan aquí.

—Willow, se te está haciendo tarde —dice mi mami.

—¿Tan fácil se te va el enojo? —pregunto y frunce el ceño —bueno, tu madre tiene un poder único.

—Si que lo tiene —suelta un suspiro y se sienta sobre la cama, me observa, me analiza y se que quiere decirme algo.

—¿Quien es la chica?

—¿Qué chica?

—Willow... —me advierte —está bien si no quieres decirlo, pero quiero que tengas la confianza de decirnos si ocurre algo más.

—Mami... no quiero escuchar eso —me llevo las manos al rostro porque me da vergüenza.

—Debes tener cuidado, Willow, sé que no se habla mucho de este tema en la escuela y por eso quiero decírtelo yo —estira su mano para que me siente a su lado y escucho atentamente sus consejos sobre lo que son las relaciones entre mujeres y los cuidados que debemos tener.

—Lo tendré en cuenta —suspiro.

—Debes tener la confianza de acercarte a nosotras, te amamos y solo queremos lo mejor para ti —deja un beso en mi frente y se pone de pie —termina de arreglarte, saldré con tu madre, iremos a Nueva York, así que volveremos hasta mañana, le pregunté a la madre de Nara si podías quedarte con ella y aceptó.

—¿En casa de Nara? —me aseguro de haber escuchado bien.

—Si, no voy a dejarte aquí sola —frunce el ceño.

Amor LetalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora