WILLOW
Por más que trato de calmarme no puedo hacerlo. No he sabido nada de Morgan, solamente recibí un mensaje hace más de doce horas y aunque quise rastrearla no pude hacerlo, ni siquiera con el collar, es como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra, solo que sé que si está ahí entre esas montañas.
Magnus ha hecho todo lo posible por comunicarse con los hombres que fueron con ella y tampoco hay nada. Savannah y Amanda aún no regresan, se supone que debieron volver hace mucho tiempo.
—Magnus —le hablo.
—Dígame, señorita.
—No puedo quedarme así, o vas tú mismo por Savannah o iré yo por ella.
—No puedo dejarla sola, no es seguro aunque se supone es una casa de seguridad de la Bratva, pero no confío en nadie por su seguridad.
—Entonces iremos juntos —le indico —iré a ponerme otra cosa.
—La espero aquí —dice poniéndose firme —no tarde, ya está oscuro y eso ya es un peligro.
Me apresuro a vestirme, tomo unos pantalones de Morgan y busco uno de sus pañuelos negros para enrollarlo en mi muñeca; será como tenerla cerca. Al bajar, Magnus me entrega el arma y me da sus indicaciones.
—Señorita, por favor, asegúrese de no hablar mientras tiene el arma en las manos —dice sujetando mis manos —tiende a mover sus manos mientras habla y eso me preocupa.
—Tranquilo, tendré cuidado esta vez —le aseguro poniendo el arma en el cinturón que también tome de las pertenencias de Morgan.
Salimos de la casa de seguridad y Magnus revisa todo el perímetro antes de poner el auto en Marcha, un auto nos adelanta y otro más nos sigue de cerca. Magnus me tranquiliza indicándome que es la seguridad. Las calles están casi desoladas por completo, a excepción de unos cuantos autos y rápido estamos llegando a la mansión de los Kazlova.
—Busco a Savannah Walker —le indico al guardia.
Dentro del lugar todo parece un caos. Hay mucho movimiento y eso me pone alerta, al igual que ha Magnus.
—Lo siento, no está aquí —dice el hombre —deben irse.
—¿Qué sucede? —pregunta Magnus.
—Desapareció una de las señoritas Kozlova.
—¿Daila? —le pregunto a Magnus en un susurro y me pide que haga silencio.
—Gracias, buscaré a la señora en otro lugar, pero ¿sabes a qué hora se fue?
—No hace mucho, también estaba preocupada por la señorita. Debieron encontrarla en el camino.
—El auto de antes —le susurro —giró muy bruscamente en la intercepción...
Magnus no lo piensa dos veces, retrocede y acelera a todo lo que da para ir por el camino en el que vimos el auto. Me sostengo de la parte delantera al sentir que en cualquier momento frenará de golpe, los demás autos nos siguen a la misma velocidad, Magnus conduce muy rápido, pero siempre asegurándose que yo esté bien. A lo lejos vemos las luces del auto que vimos antes. Se desvía por una calle que se pierde entre un bosque y Magnus baja la velocidad, las luces ya no se ven, pero ambos estamos alertas. Magnus apaga las luces de su auto al ver que el auto está estacionado a unos metros de distancia.
—No baje del auto —me pide —iré a inspeccionar.
Por supuesto que no le hago caso, espero a que avance lo suficiente para luego ir tras él. Camino despacio entre los árboles y veo que dos hombres más van con Magnus y uno más viene detrás de mi. Me ha señas para que me detenga, pero no lo hago, simplemente continúo avanzando con precaución tratando de pisar alguna rama que alerte a las personas que están allá en el auto.
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Amor Letal
Roman d'amourMorgan Young ha decidido seguir los pasos de su madre, la organización tendrá una nueva jefa que tendrá que enfrentarse a uno de sus más grandes enemigos, mientras se debate entre su lealtad por la organización y el amor por Willow McAlister, la arq...
