CAPÍTULO 37

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WILLOW




Estos últimos días han sido demasiado agotadores, con Morgan yendo y viendo de un lugar a otro para solucionar todo lo que está pasando y sumado a eso mi nerviosismo al recordar que mis madres estaban en peligro, no le hicieron muy bien a mi cuerpo. Me desvanecí mientras la madre de Morgan trataba de explicarme que a mis madres no las podían tocar mientras estuvieran en Nueva York.

Aunque Alishka no pueda seguir haciendo sus fechorías, sé que hay cosas que Morgan debe arreglar aún. Como él ayudar a la doctora a recuperarse luego de casi morir envenenada. En mi caso, Alishka no tenía ninguna muestra, lo que me inyectó fue una prueba fallida en su intento de replicar la vacuna letal de Morgan. Pero gracias a mi inteligente novia que supo poner dos sustancias que no podían mezclarse en la misma dosis es que sigo aún con vida.

Aunque por poco y muero ahogada, de no ser por Alice que siempre estuvo cerca de mi en todo momento. Nunca me dejó sola a pesar de haberle pedido que se salvara ella.

—Debe reposar, su cuerpo ha pasado por mucho estrés y si no cumple con la orden, no me sorprendería que vuelva a desvanecerse o su cuerpo genere alguna otra afección como respuesta inmune al estrés.

—Me aseguraré de que se cumplan las indicaciones —responde Olivia.

—Solo seré un estorbo —ella me mira con el ceño fruncido, pero acompaña al doctor a la salida.

—Volverás esta tarde a Nueva York.

—Pero yo...

—Sin peros, harás lo que el médico te indicó.

—No le digas a Morgan —le suplico —ya tiene mucho encima y preocuparse por mi no logrará que pueda centrarse en lo que importa.

—Cariño —acaricia mi cabello —si crees que eso es lo más importante, es porque aún no conoces a nuestra familia —sonríe —o mi hija necesita una lección sobre quien debería ser su prioridad.

—Créeme que no la necesito —Morgan aparece muy agitada. En su mirada puedo notar lo asustada que está, pero al abrazarme suelta un suspiro como si dejara ir sus preocupaciones con el —¿estás bien, corazón? —besa mis mejillas y vuelve a abrazarme.

—No tienes por qué preocuparte, de verdad me siento bien.

—No fue lo que el médico dijo —responde su madre —el vuelo saldrá esta tarde.

—Gracias mamá —Morgan se separa de mí para abrazar a su madre.

—No quiero dejarte aquí sola —respondo cruzándome de brazos y Olivia ríe al escucharme.

—En verdad que no le has mostrado nada —dice acariciando el hombro de su hija —¿está todo listo?

—Pregúntale a la perfeccionista de tu esposa —rueda los ojos —se quedara un día más.

—Nos vemos en casa —besa su frente —tu hermano también irá contigo.

Olivia se despide de ambas con un abrazo, pero Morgan nos separa al notar que ya se prolonga un poco de mi parte. No puedo evitarlo, Olivia es muy tierna y me dan ganas de abrazarla, hasta que viene a mi mente lo que presencia hace un mes.

Morgan viene hacia mi y toma mi mano para llevarme al sofá. Me hace sentar en sus piernas y abraza con fuerza, pero sin hacerme daño.

—No debí dejarte sola.

—No estaba sola, tu madre estaba conmigo y me ayudó —recuesto mi cabeza en su hombro —¿estás bien?

—No —besa mi mejilla y suelta un suspiro —debimos volver a casa en cuanto la capturamos.

Amor LetalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora