MORGAN
Esta vez no pueden haber errores. No voy a permitir que otra chica desaparezca sin dejar rastros.
Estacionamos el auto a varias calles de la zona que Willow a marcado. Sam aparece con su hermana y Willow le explica lo que ha descubierto. Ese hijo de puta nos ha tenido dando vueltas en círculos, siempre estuvimos siguiendo un señuelo.
—Puedo lanzar un dron —dice Sam —tiene un sensor térmico que nos permitirá identificar en qué edificios hay movimientos y así pueden enviar a tu gente que investigue.
—La rubia te dio nuevas técnicas por lo que veo —comento y frunce el ceño.
—¿Qué rubia? —pregunta Leonor.
—Solo ignórala —responde Sam dándome una mirada como si quisiera matarme.
—Debió enseñarte a ser menos amargada —Eleanor la sujeta de la cintura al ver que quiere venírseme encima —¿quieres que la traiga a Nueva York?
—Para ya —Willow se cruza de brazos —solo lanza el dron y haz lo necesario —le dice a Sam —y tu —me apunta con su dedo —tu te quedas a mi lado —sujeta mi mano como si fuera una niña pequeña.
Danna nos indica que ya estando listas las personas que entrarán a esas calles a investigar. Y yo no puedo quedarme aquí a esperar, tengo que hacer algo por mi cuenta mientras la amiga de Danna aparece. Willow no está de acuerdo en dejarme ir sola, así que acepto que me acompañe, pero al primer altercado sabe que debe volver de inmediato al auto.
Nos metemos en las profundidades de esas calles llenas de carroña, olores putrefactos saliendo de cualquier rincón al que nos acerquemos. En una esquina hay un grupo de vagabundos calentando sus manos en una pequeña fogata improvisada. Casi me conmuevo, pero al ver la mirada hambrienta, la manera en que relamen sus labios al vernos, al recorrer nuestro cuerpo, caigo en cuenta que están donde lo merecen.
Rodeo la cintura de Willow, sin apartar mis ojos de los vagabundos hasta qu estamos lo suficientemente lejos de ellos. Ella parece muy concentrada en su alrededor, parece que Magnus hizo un buen trabajo con ella.
Magnus.
Saco todos esos pensamientos de mi cabeza, porque necesito estar aquí. Porque es mi mujer la que está a mi lado y por ella necesito toda la concentración posible. Agudizar mis sentidos, como me lo explicó Annette. «Desde las sombras llegan los peores demonios», me dijo una noche que entrenamos hasta que mis huesos no podían más con sus ataques repentinos.
—No descuides tu espalda —le recuerdo. Ella asiente con firmeza.
—¿Crees que el esté aquí? —me pregunta casi en un susurro.
—Esperemos que así sea, princesita. La amiga de Danna debe darse prisa o lo perderemos.
—¿Qué harás con él?
—Cazarlo, como la bestia que es —sonrío. Puedo notar su intensa mirada sobre mi —concéntrate... —susurro. Ahora ella sonríe.
El olor de la inmundicia se vuelve cada vez menos soportable con cada paso que damos. Sam aún no encuentra el lugar. Hay muchos edificios abandonados y casas en las que nadie debe vivir ahora. Este lado de la ciudad solo sirve de escondite para las ratas de alcantarilla.
—Morgan —Escucha atenta a lo que Sam tiene que decir —una cuadra más, avanza unos pasos y doblas por el siguiente callejón a la izquierda.
—¿Estás segura? —pregunto. Puedo escuchar su resoplido a través del intercomunicador —. Bien. Mantente alerta, futura prima.
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Amor Letal
RomansaMorgan Young ha decidido seguir los pasos de su madre, la organización tendrá una nueva jefa que tendrá que enfrentarse a uno de sus más grandes enemigos, mientras se debate entre su lealtad por la organización y el amor por Willow McAlister, la arq...
