MORGAN
La lluvia ha comenzado a caer desde hace media hora, silenciosa, pero constante; como lo soy yo. Como si la ciudad quisiera borrar mis huellas, la lluvia aumentan a cada minuto. no me muevo del auto en el que llevo al menos dos horas sentada. mio trasero está entumecido, mantengo mis manos firmes en el volante, mis ojos fijos en la salida trasera de gran edificio que se yergue imponente, como un gigante al que nadie puede derrotar, pero los secretos que esconde pronto serán revelados y su grandeza quedará empequeñecida por el hombre más importante que hay ahí dentro.
Se que el no usará la entrada principal, nunca lo hace. Un hombre como él -Intocable, elegante y meticuloso hasta la médula -se mueve entre las sombras, incluso cuando los reflectores de la prensa lo capturan con su mejor sonrisa, para él todo está estrictamente medido; al menos es lo que cree.
El chirrido metálico de la puerta atrae toda mi atención cuando se abre. Y ahí está, el hombre más simpático ante la sociedad; traje beige, maletín negro, una sonrisa tan falsa que ni siquiera la lluvia puede borrar. Sube a su mercedes blindado sin percatarse del peligro que lo asecha desde hace un par de meses.
Enciendo el motor del auto, pero dejo las luces apagadas para no llamar su atención, como lo he hecho en noches anteriores a esta. He perdido la cuenta ya, pero se que no puedo acercarme lo suficiente, al menos no hasta donde quiero llegar sin que aparezca su seguridad disfrazados de transeúntes que viven un día normal, pero su postura y constante monitoreo los delata.
Giro en la siguiente intercepción antes de ser captada por alguno de los autos que se ha unido a su camino. tomo la avenida principal, cruzo al sur y me alejo por completo del centro de la ciudad para volver a casa.
Dejo el auto en el estacionamiento del edificio y me aseguro que el auto de Willow esté en su cubículo antes de emprender mi camino hacia el ascensor. Me encuentro con una de nuestras vecinos en el ascensor, me pregunta por mi día y respondo con un simple "bien". Ella baja un piso antes del mio y coloco el código que me permite el acceso a nuestro piso. Veo la hora y ya pasan de las doce, pero al entrar al apartamento veo la luz del estudio encendida, me asomo con precaución y veo a la mujer más linda que he visto en la vida. Aún lleva un chaleco gris y unos pantalones de vestir a juego muy elegantes, su cabello lo tiene recogido en un moño algo alborotado, pero eso no la hace ver menos hermosa.
—¿Tan irresistible te resulto? —pregunta sin apartar sus ojos de los planos en los cuales trabaja.
—Te ves jodidamente sexi —me acerco a ella y sonríe al sentir mis brazos rodeando su cintura —
—. Te dije que no me esperaras.
—¿Desde cuando hago lo que me pides? —alza una ceja con diversión. me separo un poco y de inmediato se da la vuelta para abrazarme —no quería ir a la cama sin ti.
-¿Tienes otras intensiones conmigo, McAllister? -la abrazo —¿O por qué razón aun vas vestida así? —desvía su vista y se que dirá algo que no me gusta —te he dicho que no te quedes hasta tarde, no me gusta que estés ahí sola en la oficina.
—Danna siempre está cerca —rodea mi cuello con sus brazos —además, mira tu a la hora que regresas y te aseguro que tu si estabas metida en algo peligroso.
—Por el momento todo está orden —beso su frente —no tengo nuevos avances.
—No es una presa fácil, eso lo sabias desde el inicio. Llevas meses en lo mismo y aun no desistes, ¿esperas un milagro?
—Espero un error, se que lo hará, no puedo vivir ocultando su verdadero rostro todo el tiempo, al final de cuentas la gente se cansa de fingir y él no será la excepción.
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Amor Letal
RomanceMorgan Young ha decidido seguir los pasos de su madre, la organización tendrá una nueva jefa que tendrá que enfrentarse a uno de sus más grandes enemigos, mientras se debate entre su lealtad por la organización y el amor por Willow McAlister, la arq...
