EXTRA 3 -En cada universo.

9K 656 855
                                        


Aviso: Leer como si lo demás no existiera. Como un universo alterno.

¿Qué pasaría si la historia no hubiera seguido como la conoces?
¿Y si la persona que ella amó aún siguiera con vida?

ROXANNE


Me abro paso entre la gente tratando de llegar a ella. La multitud se aglomera cada vez un poco más a medida que pasan las horas. Sostengo con fuerza la bolsa de comida para evitar que caiga al suelo. Una señora pasa a mi lado empujándome contra la espalda de una mujer. Sostengo su abrigo evitando que se vaya de bruces contra el suelo y termina impactando contra mi pecho.

—Perdón, perdón —me disculpo.

Calma Roxanne. No puedes matar gente solo porque te da la gana. El mundo no funciona así —no ahora que estás fuera —, eso quedó atrás. Eres luz, eres luz, eres luz, Roxanne.

—¿Eres el sol acaso? —vuelvo mi atención a la desconocida.

—¿Qué?

—Eres luz, Roxanne —dice limpiando la bebida que cayó sobre su abrigo —eso dijiste.

—¿Yo?

—¿Tienes algún problema mental? —pregunta, al fin poniendo sus ojos en mi —. Oh, oh...

Su mirada me atraviesa. Como si acabara de encontrar algo que lleva tiempo buscando.

—Katerina, ya vamos tarde —otra mujer se acerca a ella tomando su mano —¿Qué te pasó? —pregunta viendo su abrigo totalmente arruinado.

—Al parecer un rayo de luz demasiado desastroso, eso pasó.

—Más bien creo que fue un rayo el que impactó —la mujer sonríe tratando de ayudarle con su abrigo —déjalo así, te compraré uno nuevo.

—Puedo pagarlo como una disculpa —me ofrezco.

—No te preocupes —dice un poco irritada —ya hiciste demasiado en tan pocos segundos de conocerte. Solo espero no volver a cruzarme contigo, pequeño sol —golpea mi frente con su dedo —los desastres como tú, deberían alejarse de desastres como yo.

—¡Auch! —aparto su mano —Ya me disculpe, ¿No puedo hacer nada más por ti?

—Soltar mi mano para poder largarme de este sitio tan corriente y apestoso —dice haciendo un gesto de disgusto —. No te perdonaré esto —dice llamando la atención de la mujer a su lado que se perdió por completo viendo una de las pintura del bazar.

—Claro que lo harás —ella la abraza con fuerza. Como si no quisiera soltarla nunca. Como si le perteneciera —vámonos ya. Debemos llegar a la siguiente reunión o estaremos perdidas.

—Hasta nunca, pequeño sol —. Dice la mujer de cabello platinado —Por cierto. Tienes unos ojos hipnotizantes —. Mis mejillas se calientan al sentir su mirada tan intensa, como una tormenta anunciando su llegada.

La mujer a su lado bufa. Rueda los ojos y toma su mano arrastrándola con ella. Las veo perderse entre la multitud. Son como el ying y el yang. Una de cabello blanco y el de la otra de un negro tan oscuro como una noche sin luna.

—¿Estas coqueteando con alguien? —un par de brazos me rodean desde atrás.

—¿La viste también? —sonrío —. Se me olvidó como hablar.

—Al menos no golpeaste a nadie —su aliento deja un calor acunado en mi cuello cuando se separa para colocarse a mi lado —. Vamos por el almuerzo, muero de hambre.

—Ya lo tengo —levanto mi mano mostrándole la bolsa. Al parecer me han robado, porque ahora tengo en mi mano una bolsa de galletas que ni siquiera son de mi gusto.

HémeraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora