¿Quieren maratón? Pues aquí empieza el maratón del día de hoy
Con mucho cariño
Celeste V 🦋.
****
Cielo. 1/3.
La galería rebosa de los murmullos de las personas que se han reunido para admirar el arte , las luces tenues y los muros blancos servían de telón neutro para las obras de Aria, la joven fotógrafa francesa que había capturado a la ciudad con una mezcla de nostalgia europea y alma californiana.
Los invitados caminaban entre las imágenes, donde rostros anónimos, paisajes urbanos y sombras borrosas parecían tener voz propia. En el centro, un panel anunciaba el nombre de los dos artistas emergentes invitados: Emiliano Valferra, en fotografía, y Anónimo, en pintura.
Luna, está vestida con elegancia minimalista y un aura de seguridad que la hacía destacar, conversaba con colegas de Digital Lux, el equipo que había impulsado la promoción del evento. Yo , estoy a su lado, me mantengo un poco al margen, con los labios tensos y la mirada explorando tímidamente las paredes y el lugar , esperando que en cualquier momento él aparezca en medio de tanta gente .
-Mira -dice Luna observando con fascinación la fotografía, es el estilo de emiliano , siempre capturando a las parejas enamoradas -. Es de Emiliano.
A mí hermanita le gustó la fotografía , ella tiene en su rostro un gesto de melancolía , seguramente por su payaso de ojos azules que ella tanto extraña.
-¿Y la pintura? - eran dos artistas invitados un pintor y un fotógrafo .
- Aria me dijo que estaría al fondo, en una pequeña sala aparte. Ven.
- No , quédate con tus compañeros, yo voy .
Mi hermana no se mueve de ese lugar donde se encuentra la fotografía , voy caminando despacio, sorteando copas de vino, ¿ Qué vino creen que es ? Sí ese mismo ..... Paso en medio de charlas cruzadas y miradas curiosas.
Hasta que llego a la pequeña sala ,me detengo en seco al ver la pintura de gran formato, iluminada por una sola lámpara desde arriba.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Un hombre con el torso desnudo, arrodillado, con los músculos tensos. envuelto en llamas que parecían no destruirlo, es una tortura. El rostro, apenas visible parecía contener un grito que nunca salía. Doy un paso al frente y estiró la mano, no sé porque, es como si quisiera salvarlo de ese infierno ,como si al tocarlo dejara de sufrir.
No sabía por qué, pero aquella imagen me atravesó el alma . El fuego no quemaba la carne , quemaba el alma. Y aun así, seguía de rodillas, vivo, sin rendirse del todo.