Cielo.
Regresamos a casa , salimos dos y hoy somos tres , la familia nos dió una gran bienvenida, Margarita , Andrea, Mía , la pelirroja , Magaly, mi hermana y Nina, llenaron cada rincón de aromas a sopa caliente y pan recién horneado; cada cucharón que servían era como si quisieran protegernos del mundo. Rogelio se fue a fumar su puro a escondidas con Emiliano y Julián, y Octavio se ofreció a quedarse barriendo ,aunque todos sabemos que no barrió nada, todos hicieron algo para que estemos cómodos , compararon pañales , toallitas, limpiaron el cuerpo del bebé , amo la manera en como la familia nos hace sentir , seguros y llenos de amor .
Nina se quedó, ella siempre se queda, y creo que es un buen momento para decirle el nombre que escogimos para el bebé.
Ella está sentada en el sillón junto a la ventana. La luz suave de la tarde le acaricia el cabello. Tiene a nuestro pequeño universo en brazos, Emilia se quedó dormida en el otro sillón, con la nariz roja de tanto correr con sus tíos.
Yo me siento a un lado de Nina, apoyando mi cabeza en su hombro. León se sienta al otro lado, esta callado, un poco nervioso .
-Es hermoso - después de lo que me contó mi esposo se que detrás de su sonrisa hay noches enteras de lágrimas, hay alegría y dolor - Que puntada la ruta de hacerlo igualito a Octavio .
Los tres nos reímos bajito, porque ya no podemos escuchar eso sin bromear. León rueda los ojos, pero sé que en el fondo sonríe.
-Nina... - siento que las palabras se me quedan pegadas en la garganta-. Queremos contarte algo, algo muy importante.
-¿Qué pasa? ¿Todo bien con él bebé? - ella no se da cuanta que la miro con los ojos llenos de lágrimas
-Tranquila fiera , el bebé está bien - León aprieta la mano de Nina .- Ya escogimos el nombre del bebé - dice mi esposo acariciando la cabecita de Antonio - Y se llama así por ti Nina.
Ella voltea a verme a mí y luego a León , buscando una respuesta , y yo intento deshacer el sentimiento que oprime mi garganta .
-¿Por mí? No entiendo , van a ponerle Nino o qué - la sonrisa de su chiste se apaga al vernos - ¿Por qué lloran ? Por favor no me asusten .
-Sin ti yo no estaría aquí -le dice León a su prima , con una ternura que casi nunca muestra-. Porque nunca me dejaste solo, Nina, tú salvaste lo que quedaba de mí y sé que no puedo devolverte lo que perdiste... pero quiero que sepas que nunca estarás sola , Antonio es también tuyo.
La reparación de Nina es visible , su pecho sube y baja, y las lágrimas resbalan por sus mejillas. Yo la abrazo, sintiendo que su cuerpo tiembla. Sostiene a Antonio con tanta delicadeza que parece que tuviera miedo de romperlo
- ¿Lo sabes? - me pregunta con voz quebrada ,siento cómo, en este abrazo, se cura una parte de ella , una parte que nadie sabe que tiene rota .
- Traidor - le reclama a su primo .
- Antonio no solo es nuestro bebé , también es tuyo , gracias por no dejar solo a León, gracias por nunca dejarnos solos .
Es la certeza de que, aunque la vida la golpeó tanto, ella sigue aquí. Y siempre lo estará.
-Mi Antonio-susurra Nina, besando la frente del bebé -. Gracias, les prometo que lo amaré muchísimo , y que nunca lo dejaré solo , siempre tendrás a la tía Nina para defenderte del mundo entero - le habla a su sobrino con tanto amor .
Somos tres adultos, uniendo los trozos de nuestras grietas alrededor de un niño que dormita tranquilo, sin saber que, sin quererlo, ya vino a salvarnos a todos.
Mi pequeño universo se quedó dormido en los brazos de tu tía , lo llevamos a su cuna , las dos nos quedamos viendolo , es bellos , no porque sea mi bebé , de verdad es bellísimo.
Nos miramos de vez en cuando, compartiendo silencios.
Hasta que no aguanto más y lo suelto, bajito, como si me quemara en la garganta.
-Nina... ¿cómo lo haces?
¿Cómo sigues de pie después de todo? - Ella no parpadea, me mira como si buscara el lugar exacto donde duele.
-No sigo de pie, Cielo -su voz es un susurro que me rompe por dentro-. No siempre, vivo atormentada cada día. Hay noches en las que cierro los ojos y escucho un llanto que nunca escuché - sonríe con tristeza - Hasta eso perdí , pero Emilia... -habla la mirada clavada en Antonio-. Emilia me necesita bien, ella es mi razón para volver a pararme cada vez que caigo Y ahora... ahora también está él y seguramente vendrán nuevos sobrinos -Y sonríe, mirando a Antonio, sus manitas cerradas, su nariz perfecta.
- Te admiro más que nunca - le digo a Nina con toda la sinceridad de mi corazón .
-No digas tonterías, Cielo.
No hay nada que admirar aquí, soy una farsa, solo una fachada de fortaleza para que nadie vea que por dentro me estoy cayendo a pedazos.
-No vuelvas a decir eso -le digo firme, con esa dureza que ni yo sabía que tenía-. Tú no eres ninguna farsa, eres una mujer valiente, Nina, eres valiosa para todos. Pero sobre todo para Emilia, tú eres su raíz, Nina, su árbol, su refugio, el ejemplo de que se puede volver a vivir, incluso cuando todo parece perdido..
- Te quiero - me dice besando mi mejilla .
- Yo te quiero más .
La abrazo, sin pensarlo, pegando mi frente a la suya, siento sus lágrimas mojarme la mejilla, pero no las limpio, son parte de ella, parte de su forma de seguir viva y entonces, en mi mente, dejo escapar la promesa que sé que cumpliré hasta el último de mis días:
Te prometo que esta vez no vamos a dejarte sola jamás.
