Heather sentía muchos nervios, pero no tenia duda de que era lo mejor para ella lo que estaba a punto de hacer. Pero pese a que sabia eso, no dejaba de pensar en lo que pasaría si James se enteraba de que ella tuvo que ver con la desaparición de Janne.
―No estarás segura aquí ―Comenta Alec mientras vigilaba que nadie estuviera merodeando.
―Lo sé, pero no tengo otra opción.
Alec la miro por un segundo sin mediar otra palabra. Todavía le era difícil de creer que aquella mujer le estuviera ayudando, aunque sabia que no lo hacía por pura bondad, Heather no era ese tipo de mujer.
Ambos se encontraban lejos del castillo, específicamente por donde entraban los sirvientes. Estaban esperando el caro de alquiler que horas antes Alec había contratado, y cuando pudo escuchar los relinches de los caballos se apresuró en buscar a Janne, la cual estaba inconsciente gracias a Heather, quien le dio una bebida para dormirla. Sabía que la mujer no estaba en un estado favorable para ellos y podía dañar la escapada, por eso permitió que la doncella usara sus artimañas. Y no habría que decir lo difícil que fue sacarla de la alcoba sin que James lo notara. El hombre había salido a una cena de negocios y eso les dio la oportunidad de actuar un plan que ideo en poco tiempo.
Con cuidado de no lastimarla, la cargo con delicadeza y la subió al carruaje. Dentro de este se hallaba uno de sus lacayos mas fieles con la tarea de cuidarla y llevarla a su destino sana y salva.
―Protégela y si ves algún sospechoso no dudes en hacer lo necesario―Dijo mientras cerraba la puerta del carruaje no sin antes darle un último vistazo a Janne.
― ¿No irás con ella? ―Pregunto Heather confundida.
Alec se movió hace un lado a la vez que daba un golpe al carruaje para que arrancara. No le quedaba mucho tiempo antes de que unos de los guardias volviesen ya que tocaba cambio de turnos.
―¿No crees que sería sospechoso si ambos desaparecemos en la misma noche?
Heather pareció entender a lo que se enfrentaban. El lord tenía razón, eso atraería muchas sospechas y ella perfectamente conocía las consecuencias que acarrearían al traicionar al señor Pembroke. Pero aun así no dudo en hacerlo. Todavía recordaba cuando escuchó ese mismo día hablar a James sobre casarse con la doncella. Se suponía que ella seria la nueva duquesa, la dueña de absolutamente todo ese imperio. Convertirse en alguien a quien respetarían, y no se atreverían a levantar un dedo si ella no lo permitía. No debía ser esa mujer.
―Esto que estamos haciendo es muy arriesgado. Debemos tener cuidado, james no es ningún tonto.
―¿Tienes miedo de él? ―Preguntó Alec sin recibir respuesta, asumió que si le temía ― es tarde para arrepentimientos, solo mantente cerca sin que sospeche de ti, yo me encargare de todo.
―¿Nunca se enterará?
―Se le pasará su capricho en unas semanas, lo conoces. Solo hay que esperar a que llegue ese momento y haremos como que esto nunca paso.
Pero nada mas lejos de la realidad.
***
A la mañana siguiente todo el personal como de costumbre empezó a hacer sus labores. A simple vista todo parecía como un día cualquier otro. La misma rutina de cumplir con dar una atención a su señor, el lord Pembroke. Pero no fue así.
―¿Qué estás haciendo todavía aquí? Debes dirigirte con lady Eiren ―Ordeno la Ama de llaves haciendo que Heather saliera de su burbuja. Lo cierto era que no pudo pegar un ojo pensando en lo que sucedería. Y ver como el personal estaba correteando como nunca la puso nerviosa, y eso provocaba que no fuera capaz de concentrarse.
―¿Por qué están así? ―preguntó dudosa.
La señora Blaid la observo con una ceja enarcada y con mala cara. Esa mañana tenían un problema grande y no estaba en la disposición de tratar con un criado confundido.
―La señorita Miller desapareció y el señor ha ordenado que la busquemos.
Heather fingió sorpresa ante lo que escuchaba, pero por dentro sentía mucho terror.
―D-deberia ir con mi Lord...
―No te lo aconsejo niña, hoy no es un día común. ―La interrumpió la anciana. Blaid conocía de las andanzas de Heather, había notado la fijación que la señorita Heather tenía por el Lord, a ella nada se le escapaba.
Nunca estaría de acuerdo con ese tipo de libertinaje, pero tampoco podía impedir nada. El mismo Lord solicitaba en persona la presencia de la joven en su alcoba, cosa que había cambiado desde que la nueva criada había pisado el castillo.
―Siempre que esta estresado pide mi presencia, debo ir con el ―contesto Heather dándose la vuelta e ignorando el consejo de Blaid.
―Que Dios te ampare criatura ―Fue lo ultimo que escuchó Heather antes de salir a paso apresurado de la cocina en dirección a la alcoba del Lord.
Mientras se dirigía hacia allí, podía ver como los criados y hasta lacayos estaban dando vueltas desde dentro del castillo y a las afueras, algunos hasta tenían perros rastreadores y otros se subían a caballos para luego marcharse a todo galope de allí.
Cuando llego la alcoba del señor entro sin tocar. Siempre que entraba a su alcoba no debía tocar, solo pasar y complacer al señor, pero no se imagino lo que encontrarían sus ojos.
James se encontraba dando vueltas en la habitación con una botella en la mano de lo que supondría era alcohol. Su imagen se veía desaliñada, su cabello que siempre estaba peinado y arreglado, estaba totalmente despeinado, como si se pasara las manos muchas veces por la cabeza.
―Aquí estoy James ―Dijo acercándose y justo cuando estuvo cerca intento poner una mano en su mejilla, pero este la aparto con fuerza.
―Voltéate ―Ordenó con voz dura y sin esperar a que Heather reaccionara. La coloco contra la cama subiéndole el vestido de golpe, tirando la botella hacia una parte de la habitación.
Heather solo pudo sentir como el Lord entraba en su interior con fuerza, ocasionándole dolor. Allí quieta boca abajo solo sentía como el señor entraba en ella cada vez más fuerte lastimándola al mismo tiempo, pero en un instante se apartó de ella maldiciendo
―Ya no es lo mismo maldición ―dijo entre dientes pateando una mesa con furia.
Heather no medio palabra, solo veía como el hombre se volvía cada vez más bestia, y tiraba todo lo que había por delante, incluso llegando a hacer que se moviera rápidamente para que algo no le cayera encima.
¿Que había hecho?
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La Viajera
Ficção HistóricaLa vida monótona de Janne Jhonson dará un giro inesperado luego de encontrar una misteriosa joya que llegó a su tienda por error. Sin predecirlo, viajará al año 1799 dónde deberá aprender a ser astuta para sobrevivir como una simple criada bajo el d...
