La mente de James no paraba de maquinar todos los escenarios posibles. Estaba hecho una furia. Era tanta su ira que no duraría en disparar al culpable de que su propiedad estuviera lejos de allí. Ella le pertenecía y su lugar era estar en su alcoba dispuesta a cumplir con lo que le placiera hacer con ella.
La noche anterior había ido a una cena en honor al difunto ex prometido de su hermana. El, su madre y su hermana debían asistir por pura cortesía para evitar las habladurías de la gente. No necesitaban que su reputación fuera mancillada. Los pésames falsos de los aristócratas lo aburrían en gran manera, pero la idea de que esa exquisita mujer lo esperaba en su castillo le daba ánimos para acabar la noche con un buen pie, pero su sorpresa fue al ver su alcoba totalmente vacía y sin indicios de que estuviera cerca lo volvieron loco.
─Dentro de nada tendré respuestas sobre su paradero y la traeré de vuelta ─Dijo Alec, pero James estaba ensimismado en sus pensamientos.
El hombre estaba tan calmado, a diferencia de unos minutos atrás. Era terrorífico verlo allí sentado en su despacho. Este fijo sus ojos en Alec inesperadamente y lo que allí había era vacío y locura. Unos ojos vacíos que por primera vez Alec había prestado atención, y se dio cuenta de que al consideró su amigo por muchos años, no estaba del todo bien.
─Aquí está milord.
En la sala interrumpió el mayordomo del duque en compañía de uno de los guardias de la noche.
─A sus ordenes excelencia ─Articuló el guardia con voz temblorosa. Se notaba lo nervioso y asustado que estaba. El pobre hombre sudaba y no podía si quiera levantar los ojos. Solo se mantenía con la cabeza gacha.
En silencio, Alec observó como James se levantaba de su silla con parsimonia hasta rodear el escritorio para luego posarse frente al hombre cabizbajo. Y con las manos cruzadas detrás de su espalda se mantuvo allí de pie por lo que parecía una eternidad. La escena no daba indicios de que algo bueno saldría de allí. ALec incluso sintió algo de remordimiento por el guardia, porque tuvo que burlarlo para poder sacar a Janne de allí.
─Miradme
El guardia dio un respingo al escuchar de pronto la voz del duque. Dudando en hacerlo, levantó su rostro lentamente hasta encontrarse con la mirada fría del dude. Este aun permanecía con los brazos cruzados detrás de su espalda, con todo el porte que su cargo le daba.
─Sabe por que lo mandé a llamar?
─S-si excelencia ─Dijo bajando el rostro nuevamente, pero el mayordomo detrás suyo en un movimiento violento lo alzo nuevamente.
─Le dije que me mirara ─Bramó James mientras sorpresivamente lo agarraba por el cuello con los ojos inyectados en ira ─ ¿DÓNDE ESTA MI MUJER?
─S-su... su mujer? ─Dijo alarmado el guardia.
─¿Tú ayudaste a que escapara? ¿Tienes una idea de lo que te haré si me entero de que tuviste algo que ver?, no dudare en matarte a ti y tu familia y antes de eso haré que mis hombres tomen a tu mujer y...
James no pudo terminar de decir la oración ya que Alec lo apartó bruscamente del pobre guardia, el cual al verse liberado no dudó un segundo en salir corriendo de allí.
─YA BASTA ─Grito el marqués sorprendiendo al mayordomo y al mismísimo James.
Nunca antes su amigo había interrumpido los asuntos de su amigo, aunque no le parecieran en ocasiones muy legales, siempre se mantenía al margen ya que no le importaban muchas cosas, porque esa era su forma. Pero esta vez no pudo ver como aquel guardia tendría las peores consecuencias por algo que el había hecho.
─Como te atreves a interrumpirme ─Dijo el rubio entre dientes.
─Me iré a escocia. Los asuntos del marquesado me exigen regresar ─hace una pausa mientras toma su caso ─a mi regreso te ayudaré con la búsqueda de Janne.
Alec espero unos segundos la respuesta del duque, una que nunca llegó. Este solo se quedaba viéndolo paralizado en su lugar al igual que el mayordomo, el cual trataba de mantenerse al margen.
─Le sucede algo excelencia? ─Pregunto su fiel mayordomo, pero no recibió respuesta. James solo se mantuvo de pie viendo como su amigo de toda la vida se marchaba y lo dejaba solo con su problema y se regresaba a escocia y su cerebro trabajó mil por hora. No mentía cuando decía que era su amigo de toda la vida.
Entendió que las cosas no cuadraban y en su rostro se dibujó una sonrisa siniestra. El juego estaba a punto a empezar y quería divertirse.
─Traedme a Hather.
****
Dentro del carruaje del marquesado, Ferguson pensaba en como haría para proteger a Janne del Duque. Conociendo a su amigo de antaño sabia que este no tardaría mucho en atar cabos y darse cuenta de que el causante de su mal había sido por su propio amigo.
El marqués por fin había llegado a su tierra natal, y durante el viaje Ferguson pensaba en lo que haría para proteger a Janne del Duque. La única solución a su problema lo mantuvo durante los días de viaje enfuscado en sus pensamientos. La idea lo escandalizaba tanto que tuvo que acomodarse para no caer desplomado ahí dentro .
Pero era lo correcto.
La gran mansión estaba tal cual como la había dejado. Los pocos sirvientes que estaban en servicio en ese momento le recibían alegres por su llegada y esperaban que se quedase más tiempo allí, ya que el heredero siempre se mantenía viajando y rara vez duraba mas de tres meses en un mismo lugar.
Como supuso, sus padres lo esperaban pese a las altas horas de la noche. ─¿Cómo está ella? ─Preguntó nada mas entrar. Lo primero que quería saber es si aquella mujer estaba sana y salva. Pese a las atrocidades que prefería ignorar, sabia que había pasado por mucho y que no estaría del todo bien, pero al menos que se sintiera segura.
─Ella esta bien ─Aseguro miranda deteniéndolo al ver las intenciones de dirigirse a la habitación de la dama.
Alec asintió y tomó asiento seguido de sus padres los cuales lo miraban con paciencia y sabiduría.
El lord heredero tenia preguntas. En aquella espaciosa sala quizá si fuera posible se escuchara sus pensamientos y recuerdos por intensos que venían. Recordó la extraña carta de su madre y esa carta le facilito su plan ya que no acostumbraba a meter en medio a su familia, aunque debía admitir que nunca había hecho algo así.
Entonces a la mente de Alec vino el momento de aquella vez donde su madre le contaba una anécdota o mas bien un secreto que tenia ella con su padre. Siempre le parecía extraño que su madre acertaba tan bien a ciertos acontecimientos y que por un momento en su niñez creyó la leve posibilidad de que su madre era una bruja, pero al crecer entendió que esa idea era absurda e insensata.
Un día de pronto fue capaz de explicarle que ella pertenecía a otro lugar, otro mundo totalmente diferente. Siempre era la misma historia. Hasta que en algún punto en su adultez le soltó la verdad que había ocultado por más de 20 años; Decía ella venia del futuro. Y alli sentado frente a sus padres, su cabeza hizo un rápido repaso de todo y por fin habia entendido todo.
Aquella intrusa como solía llamarla, venia de la misma época de su madre.
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La Viajera
Fiksi SejarahLa vida monótona de Janne Jhonson dará un giro inesperado luego de encontrar una misteriosa joya que llegó a su tienda por error. Sin predecirlo, viajará al año 1799 dónde deberá aprender a ser astuta para sobrevivir como una simple criada bajo el d...
