CAPÍTULO 38

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—Déjalo ahí, enviaré a alguien a recogerlo —dijo Madara, intentando detener a su hijo.

—Déjame hacerlo a mi —Óbito no se detuvo.

Madara parpadeo un par de veces, adaptándose nuevamente a la luz. La habitación del hospital estaba lejos de sentirse como una casa.

Sus pertenencias estaban apiladas sobre una cómoda de madera clara; ya había sido dado de alta, solo faltaba empacar.

—Óbito... no tengo perdón por lo que hice —dijo incorporándose lentamente de la cama.

—Eres mi padre —respondió sin mirarle doblando un pantalón negro—. Entiendo porque lo hiciste.

Madara lo observó, con el peso de los años y las decisiones apretándole el pecho.

—Aún así —Madara colocó una mano sobre el brazo de su hijo—. Quiero pedirte perdón —se inclinó con la dignidad quebrada por haber roto la felicidad del menor.

—No —Óbito lo sostuvo con firmeza por los hombros, obligándolo a erguirse—. No hagas eso. Nunca —Sus miradas se encontraron por fin, intensas, oscuras, sinceras—. Eres Madara Uchiha, uno de los ninjas más poderosos del mundo, y me enorgullece ser tu hijo... te quiero —confesó sin rencores—. Tardaré en sanar, pero lo haré, tarde o temprano —pensó en Rin, en todo lo que había perdido, lo que nunca podría recuperar—. Así que ya no saques de nuevo el tema. ¿de acuerdo?

Madara lo miró con los ojos levemente vidriosos. Sintió, por fin, el amor de su hijo.

Óbito era su mayor redención.

[Flashback]

—Papá, ¿puedo pasar? —preguntó un pequeño Óbito, de apenas seis años, asomando tímidamente la cabeza por la puerta de la oficina.

—Adelante —respondió el Uchiha mayor, dejando a un lado los documentos que revisaba para enfocar su atención al pequeño niño.

—Quiero preguntarte algo... —susurró, acercándose despacio al escritorio del mayor—, Pero no te enojes... —Unió los dedos índices con nerviosismo, bajando la mirada.

—Si no es algo malo no me enojaré —prometió Madara.

—Es que... en la escuela... —titubeó.

—¿Alguien te molestó? ¿Fue grosero el sensei? —Madara se sobresaltó activando su sharingan que brilló con intensidad—. ¡Dime quien fue!

—¡No, padre! Nada de eso... —negó el pequeño con apuro, agitando los brazos, sientiendo sus mejillas calientes encendidas de vergüenza.

—Entonces, ¿Qué sucede? —preguntó Marada arqueando una ceja.

—En el festival de primavera... todos irán con sus madres... —dijo con la voz casi inaudible.

—Ya confirmé mi asistencia con tu sen...

—¿Por qué no tengo una mamá? —interrumpió de golpe sin ser capaz de mirar a la cara a su padre.

Madara se quedó en silencio. Su pecho se tensó ante la inocente pregunta. ¿Cómo podía explicarle a un niño tan pequeño que había nacido por gestación subrogada, y que la mujer que lo trajo al mundo murió durante el parto?

—¿Es porque soy un monstruo? —Las primeras lágrimas corrieron por sus mejillas regordetas —. ¿Mamá se fue porque nuestro clan está maldito...?

—¿No eres feliz conmigo? —El Uchiha mayor se se agachó frente a él.

—¡Si lo soy! —exclamó sin dudar.

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⏰ Última actualización: Jun 22, 2025 ⏰

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