CAPÍTULO 36

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Una voz en mi cabeza me grita que corra, que huya, que busque un lugar donde esconderme. Estiro mis brazos tratando de localizar alguna puerta. Estoy agotada y la fuerza por escapar realmente me está ayudando a intentarlo.

—¿Qué sucede, no puedes ver?

La voz siniestra se burla por mi vano intento de escape. Puedo escuchar la madera crujir bajo sus pies, puedo sentirlo acercarse lentamente por mi espalda y aún así eso no me detiene. Jadeo desesperada, mis manos tocan estanterías y lo que parecen ser libros, tiro diversas cosas a mi paso, pero no consigo encontrar ninguna salida y comienzo a preguntarme si algún día podré huir lejos de todo esto. Volver a casa.

Los juegos que a él le gustan poco a poco consumen mi cordura, lo sé, sé que algo se está rompiendo dentro de mi. En un pequeño lugar dentro de mi cerebro algo comienza a desvanecerse, ¿mi sentido común quizás?

Caigo al suelo y suelto un quejido de dolor no pudiendo prevenir el fuerte empujón que me han dado. Mas pasos comienzan a escucharse dentro de la habitación, se acercan a mi. La falta de visión me ha convertido en un sensor de movimiento.

—Tienes visitas cariño.

—¿Qué...?

—Sakura — habla Naruto tocando mi hombro.

Trato de alejarme de su tacto, no, Naruto no está aquí me repito.

—Sakura —siento una mano en mi brazo, similar a la de mi abuelo Hashirama es tan idéntica que esa mano tan fría como el hielo me hace dudar.

¿Realmente vinieron a visitarme?

—Abuelo... —Mis ojos comienzan a picar.

Otra mano me acaricia la mejilla, no hay rastro de vitalidad, pero sus voces me reconfortan.

—Sakura

—Sasuke-kun...

Las gotas calientes comienzan a escurrir por mis mejillas.

¿El está aquí?

El realmente está aquí.

Me siento sucia y repugnante al saber que no tengo buen aspecto, una camisa blanca desgastada cubre mi cuerpo y por los golpes y heridas que he recibido tal vez ya se ha vuelto roja como sus hermosos ojos. Debajo de ella llevo puestas unas bragas que Rin me donó por lástima, mis pies descalzos tienes cortes en la planta, y mi cuerpo está lleno de moretones por donde sea que miren.

—Sakura.

—Sakura.

<<Mama, Ino, Shikamaru, sensei.>>

Las voces resuenan en la habitación y estoy feliz de poder sentirlos cerca, pero por que no nos vamos aún..., por qué seguimos en este lugar.

Sus manos viajan por todo mi cuerpo, me hacen sentir un poco incómoda.

—Sakura —La mano helada de Sasuke se dirige de la mejilla a mi cuello rodeando y presionando ligeramente —, Tu ausencia me ha permitido darme cuenta de que realmente no te amo.

—¿Qué estás diciendo...?, Sasuke-kun yo te amo —mi voz tiembla, alargo mi mano aferrándome a su ropa.

—Te pediría que vieras tu reflejo en un espejo y observes la horrorosa mujer que eres, pero... no puedes ver, tus ojos no sirven tú Byakugou tampoco, has perdido valor —el susurro en mi oreja me deja helada.

El Clan Uchiha... Rosa?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora