Me encontraba caminando por una estrecha calle de un tradicional pueblo japonés, rodeada por casas de madera y con la bella vista de un bosque otoñal al fondo.
Había varios usuarios activos, todos con ropas típicas de la época, mujeres con kimono y hombres con yukata, además de uno que otro con prendas occidentales del siglo diecinueve. Más de una persona me dirigió una mirada de desaprobación pues iba vestida como lo hacía en Costa Paraíso, con pantalones a cuadros y un suéter de cuello alto.
No tenía intención de comprar un atuendo japonés ya que sólo estaba de visita. ¿Cuál era el motivo?
Pasa que después de mi cumpleaños Kim tuvo el descaro de no enviarme ni una disculpa, detalle que no dejé pasar. Estaba enojada, tanto que estuve a punto de salirme del grupo de Niñas. No fue hasta un mes después que Kim se comunicó. ¡Y sólo me contó sobre cómo le iba en la universidad! ¡Ni siquiera me pidió disculpas por olvidar mi cumpleaños!
—El otro día fui con unas amigas a cenar sushi, cuando llegué a casa me di cuenta de que al día siguiente tenía examen, ¡Lo puede creer!
—Ya, me imagino que ha estado ocupada —contesté, arisca.
—Sí, bastante, apenas y he podido salir con mis amigas.
—Sí, lo noté.
—A veces siento que debería organizar mejor mis horarios.
—La entiendo, es como cuando yo organizo mis horarios en el trabajo. Siempre procuro dejar espacio para las fechas importantes, ya sabe, días festivos, cumpleaños, lo que sea — dije a propósito, con desdén
—¿Por qué tantas indirectas, Ángela? —preguntó Kim después de varios segundos de silencio.
—¿Cuáles indirectas? —inquirí, haciéndome la tonta.
—Sí va a decirme algo, dígamelo. No sé qué le hice.
«Ya noté que no lo sabe» pensé.
Procedí a explicarle cuál era mi impresión, le dije que comprendía que ella estuviera estudiando y que tuviera más amigas, pero que sí me afectó que no hiciera nada para festejar mi cumpleaños.
Aunque primero me ofreció disculpas, yo le contesté que no bastaba con una llana disculpa. Le pedí que admitiera que nuestra amistad ya no estaba en las mismas condiciones que antes y que valorara el lugar que yo le daba como mi única amiga.
Kim no se tomó esto último nada bien.
—Ángela, ¿qué pasa? ¿Se está molestando porque tengo otras amigas? —preguntó, distorsionando mi discurso.
—No, Kim, sólo le pido que comprenda. Usted es la única amiga en la que confío. Me dolió que no me llamara ese día.
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Piel onírica
Ficção CientíficaDesirée y Lucien son la pareja ideal, llevan una vida perfecta en Costa Paraíso, un pueblo mediterráneo en 1964. Pero nada de esto es real, el año es 2051 y Costa Paraíso es un entorno virtual. Desirée es en realidad una joven marginada de Colombia...
