Capítulo 22

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Joaquín sabía a la perfección que estudiar derecho no sería una misión sencilla, lo que no imaginó fue que las lecturas serían tan tediosas desde el primer semestre. Dio un último repaso a sus apuntes de sociología jurídica, cerró la libreta, se talló los párpados y fue a la cocina por un vaso con agua.

De regreso a su habitación vio, como siempre, que la puerta de la habitación de su hermana estaba cerrada.

«La floja está conectada de nuevo a ese maldito juego» pensó.

Le preocupaba la cantidad de tiempo que su hermana dedicaba a la hypnet. Cuando apenas estrenaba su navegador onírico gastaba un par de horas a la semana, pero en las últimas semanas el número de horas semanales iba más allá de la veintena.

Quizá Joaquín no se hubiera preocupado tanto de no ser por los numerosos cambios que percibía en su hermana: se había tornado errática, menos sociable y más desordenada. Gastaba demasiado dinero en ropa, maquillaje y accesorios fuera de época y ¡había dejado de escribir!

Con anterioridad Joaquín había criticado a su hermana por dedicar tantas noches de desvelo a escribir cuentos y novelas que al final nadie leyó, pero hubiera preferido que siguiera con esa inofensiva afición.

Tampoco dejaba de preguntarse con qué clase de gente estaría juntándose Ángela en la hypnet, porque él estaba seguro de que su hermana socializaba en el mundo onírico. Recordaba aquella noche en la que se quedó estudiando hasta tarde, cuando iba de regreso a su habitación pudo escuchar con claridad como su hermana murmuraba un nombre: «Lucien».

¿Qué clase de nombre era ese? ¿Acaso Ángela era tan idiota para recurrir a sitios de citas en la hypnet?

Prefirió no pensar más en el tema, de todos modos, no había nada que él pudiera hacer para evitarlo.

Con tal de distraerse, se recostó en la cama y tomó su celular. Recibió una notificación, su canal favorito de criminología acababa de subir un nuevo documental.

Joaquín amaba los documentales sobre criminales, asesinos en serie y terroristas, gusto peculiar que quizá respondía a su sueño frustrado de ser criminólogo.

El título del nuevo documental resultó ser una extraña coincidencia.

«Sueños que son pesadillas: crímenes en la hypnet».

Un escalofrío le recorrió el cuerpo junto a un impulso de curiosidad.

Giró la cabeza en dirección a la habitación de su hermana y dio inicio al documental.

El narrador, que alteraba su voz para que sonora más grave y gutural, comenzó a contar la historia de una joven en Honduras que entabló una relación a distancia con un hombre desconocido al que había conocido en la hypnet.

—... Después de un año de relación, Josué Lugo le propuso a Mayerlin López que se mudara a México para vivir con él, ofreciéndole alojamiento, una oportunidad de crecimiento como influencer en la hypnet e incluso dinero para pagar los vuelos.

Piel oníricaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora