LIX

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La noche llegó sin aviso, Dino bajó todas las ventanas dentro de la casa, cerró las puertas revisando bien los cerrojos, incluso cuando Vernon y Jiwoo trataban de inventar excusas para salir Dino no se los permitió. Era mejor asegurarse de no tener más problemas durante esa noche. Aun podía recordar la molesta mirada que le dedicó el padre Kwon durante todo el día, el alfa se encontraba molesto por los constantes errores en su trabajo. Nadie lo mencionó, pero era bastante evidente que el trabajo de Dino estaba siendo pésimo a esas alturas. 

Un verdadero dolor de cabeza, al menos Jihan y Jisoo se encontraban en calma, ellos en una habitación junto a Seungkwan después de un largo día en el hospital. Llegaron justo al atardecer sin hacer escándalo, Dino apenas pudo verlos de reojo mientras que Seungkwan alzaba un pulgar para indicarle que todo estaba bien, eso lo alivió, porque acercarse y mostrar preferencias sobre Jihan y jisoo estaba mal. Dino tenía que concentrarse en su trabajo. 

Su trabajo ahora se trataba de no dejar que ninguno de los lobos de servicio se escapara esa noche. La llave que faltaba era de una de las ventanas del sótano, asi que las cosas eran tan simples como bajar allí y poner todo en orden. Aun así tenía un mal presentimiento. Su mano temblaba sin razón, y tenía la sensación constante de un goteo en su nariz y labios. 

“El estrés puede manifestarse de muchas formas”

¿Que importaba si estaba estresado o no? Eso no era una excusa para fallar, Dino podría considerarse joven aun, retirarse por enfermedad sería un insulto para los kwon. Retirarse por estrés sería una tontería. Tenía que trabajar, su vida y su cuerpo le pertenecían a los kwon, aun si estuviera fallando no debía detenerse. 

Suspiró alzando la vista a la puerta del sótano, donde la mayoría de los lobos de servicio dormían. Todos ya se encontraban allí sin falta, asi que era el momento de encontrar al ladrón y solucionar el problema. 

Empujó la puerta, la oscuridad lo recibió como una sombra, la luz del pasillo iluminó las literas viejas y los cuerpos descansando. Bajó con calma los escalones escuchando el crujir de la madera. Hace tiempo él dormía junto a ellos, dormía en una litera cerca de la única ventana, con el frio de la noche pegado a su la espalda, aunque su hermano mayor siempre colaba sabanas de más para él, a veces incluso le daba ropa para cubrirse del frio. Nadie más hacia eso, todos los lobos procuraban cuidarse a si mismos antes que ver por alguien más, pero su hermano era demasiado blando como para permitir que su hermanito sufriera tanto como los demás. Aquellas noches Dino solo observaba la luz de la noche, aliviado de no estar en algún rincón oscuro. Siempre le aterró más la oscuridad que el frío. 

Cuando alcanzó el suelo alzó el brazo hasta tocar la cuerda atada a la bombilla del techo, la única luz del sótano. La jaló con calma haciendo que la gente luz naranja apareciera, apenas alcanzó a alumbrarlo a él y a un par de literas, aun así los lobos se levantaron como si fuera una orden silenciosa. Uno por uno fueron poniéndose de pie en silencio. Ni siquiera se quejaban. 

—Quien sea que haya tomado la llave…— habló fuerte y claro para todos. —Déjela al pie de las escaleras. No me importa quien fue, solo la quiero de vuelta. 

Era la mejor forma de tener de regreso la llave sin hacer sufrir a alguien por el simple deseo de escapar. Dino no lo castigaría, eso era trabajo de los kwon, un trabajo que Dino se negaba a facilitar. Si los demás lobos eran lo suficientemente inteligente se darían cuenta que era mejor escucharlo antes de hacer algo estúpido. 

Todos los lobos alrededor suyo fueron golpeados y humillados antes, no necesitaban más. 

—¿Solo así?— preguntó uno de los sirvientes más jóvenes. —¿piensas que alguien caerá ante eso? Sabemos que si alguien deja una llave confirmando que la tomaron todos seremos castigados. 

Dino miró al chico, aunque era joven su rostro estaba arruinado con una enorme cicatriz, la madre de Hoshi lo arañó en un intento de abofetearlo, el error del lobo fue “olfatear”, la mujer no dio muchas explicaciones, Dino podría imaginar que el lobo tuvo la mala suerte de estar cerca de ella cuando la mujer se sentía especialmente enfadada con Jeonghan por verlo rechazar a sus hijos. 

—Solo dejen la llave al pie de las escaleras, regresaré por ella en unos segundos. 

Camino de regreso a las escaleras subiendo el primer escalón. 

—Solo bajas a condenarnos…— escupió el lobo. Dino se detuvo en seco. —¿Que? No finjas que no tratas de ser como ellos. Bajando solo por esto, cuando eres el único con una habitación solo para ti. ¿Que te importa si alguno intenta escapar? 

—Cho, cállate— Ordenó uno de los lobos más viejos, mucho mayor que Dino. 

—Es verdad, cree que es uno de ellos, pero tambien es un sirviente. Cualquiera podría tomar su lugar mañana. 

Si, cualquiera. 

¿Lo dijo en voz alta? Quizás lo hizo, porque el silencio fue inmediato. Dino no mentía, cualquiera podría tomar su lugar si muriera, o si dejara de servir, cualquiera trabajaría para los kwon, cualquiera que fuera eficiente. 

Cualquiera que… su vista se tornó borrosa, miró las escaleras, la puerta de salida, después bajó su vista hasta su mano, la sangre goteó entre sus dedos. ¿Su nariz de nuevo?

No. Era demasiada sangre. 

Su cabeza. Giró de golpe encontrándose con un lobo de servicio, no Cho ni el anciano, otro… alguien que sostenía en su mano una roca. 

Su vista se nubló hasta oscurecerse.

Accord [Chankwan/Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora