XLV

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Había sido fácil llevar de regreso a Jisoo, y había sido mucho más fácil dejarlo descansar junto a su hermano. Lo que era difícil estaba en su cabeza, la avalancha de pensamientos y emociones que buscaba reprimir, quizás por eso no podía dejar de ver a la nada mientras esperaba que pasara la noche. Tenia sueño y se sentía cansado, pero no quería dormir. No podía dormir. Asi como no podía dejar de pensar en los niños, en Jeonghan, y en su hermano.

—Están dormidos.— Dijo Seungkwan sentándose a su lado en el sillón. —Estaban muy cansados...

—Me los llevaré en la mañana.— ¿A dónde iba a llevarlos? A Cualquier lugar, pero no podía seguir abusando de la amabilidad de Seungkwan. Tenía que irse y...

—No. No los llevarás de regreso allí.

Dino miró a Seungkwan, y la mirada de este estaba decidida, y Dino sabía lo difícil que era hacer que Seungkwan cambiara de opinión cuando tenía esa mirada. Le gustaba. Le gustaba solo un poco porque en realidad le irritaba, de alguna forma Seungkwan siempre interfería con sus planes y con su trabajo. Y Dino siempre cedía ante él. Lo hizo hace diez años, cuando tuvo que alejarse de él.

—Buscaré un lugar para ellos.

—¿Dónde estarán solos? Ya conozco esto, Dino, ellos no tardarán en llamarte.— Seungkwan abultó sus labios. —Estarás tan ocupado que no podrás hacerte cargo de ellos y terminarás por llevarlos a esa casa porque es más practico tenerlos cerca. Y no es justo para ellos. Ni para ti.

—No tiene que ser justo para mi.— Seungkwan comenzó a quejarse, pero Dino dejó de prestarle atención. No estaba escuchándolo, pero sonreía porque le gustaba verlo hacer pucheros y enojarse. —Tampoco es justo para ti.

—Gracias por notarlo.— Seungkwan sonrió.

—Eres un idiota.

El golpe llegó a su costado y lo hizo soltar una risa, Seungkwan no estaba molesto, ninguno tenía la energía suficiente para estar molesto, quizás por eso dejó que Seungkwan siguiera quejándose y golpeándolo hasta que de alguna forma este terminó acurrucándose a su lado. Y Dino lo abrazó.

El olfato de los betas no era tan bueno como el de los alfas u omegas, pero el aroma de Seungkwan le trajo recuerdos.

Recuerdos de cuanto lo amaba.

La verdad era, que desde hacia diez años había estado viviendo a base de recuerdos. Antes de Seungkwan fue el recuerdo de su hermano. Despues de Seungkwan...

Una vez que lo volviera a apartar Dino volvería a vivir en recuerdos.

Era mejor hacerlo ahora.

—No debí involucrarte.— Murmuró Dino. —Y no debiste ayudar. Desde un principio no debiste hacerlo.

Seungkwan exhaló una risa sin moverse de su lado, su cabeza descansando en el hombro de Dino.

—¿Cuál fue el principio? ¿Cuándo ayude a Mingyu y a Minghao a esconderse? ¿o cuando te ayude con Jeonghan y Jihoon?

Dino no tenía respuesta.

—No lo sé. Pero no debías hacerlo... ahora no tienes que ayudarme, ni a mi ni a los cachorros.

El corazón de Seungkwan estaba latiendo fuerte.

—No puedo no hacerlo... No es porque soy una buena persona.— Seungkwan por fin se movió mirándole a los ojos, y Dino lo sintió tan cerca que su corazón comenzó a latir igual de fuerte. —Es que no puedo negarme a ayudar.

—Puedes, no estás obligado a hacerlo.

—Lo estoy. Desde que Wonwoo murió.— Seungkwan apenas murmuró. —De alguna manera...

Seungkwan no terminó la frase, cerró los ojos y lo abrazó ocultando su rostro, y Dino no buscó respuesta, lo abrazó intentando cuidar de él.


Accord [Chankwan/Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora