El paddock estaba más silencioso de lo habitual.
No era el silencio previo a una carrera ni la calma tensa del reinicio de temporada. Era otra cosa.
Un vacío que se respiraba, que calaba.
Ascari había vuelto.
Los rumores se propagaron más rápido que el eco de los motores. Todos lo sabían, incluso quienes fingían no haber oído nada. Fangio fue el primero en acercarse a él; Ellio lo siguió, temeroso, a pesar del temblor leve que le recorría las manos.
Pero no era el mismo.
No del todo.
Había algo en su mirada —una especie de reflejo apagado, como si alguien más mirara desde dentro de su cuerpo, con seguridad sobrada casi cínica, pero no era genuino, era completamente artificial.
—¿Estás bien, Alberto? —preguntó Fangio con cautela.
Ascari sonrió. Una sonrisa que no le pertenecía. Era casi vil —Nunca he estado mejor, viejo amigo.
Ellio sintió un nudo en el estómago. Aquella voz sonaba idéntica, pero carecía de alma. Era como escuchar una grabación reproducida en un cuerpo humano.
Jules, que observaba a distancia, se cruzó de brazos. Lo supo en el acto.
"No es él."
***
Michael
Me dijeron que sería temporal.
Solo un par de carreras hasta que Ascari recuperara su ritmo.
Que no lo tomara personal. Que debía "esperar mi momento".
Palabras vacías. Siempre lo son.
Gartner me vio destrozar una lata de energético contra la mesa.
—Michael, cálmate, estás a punto de convertirte en una tostadora —bromeó, intentando aliviar la tensión.
—¿Cálmate? ¡¿Cálmate?! —respondí. Sentía el calor subir por mi cuello. —Pasé semanas reconstruyendo cada sesión, cada vuelta perfecta, cada ajuste... ¡y me quitan el asiento porque el señor campeón decide volver del limbo!
Gartner suspiró.
—Sabes cómo funciona esto. Aquí nada se pierde del todo. Ni las carreras, ni las personas.
—¿Y tú crees que eso lo hace más fácil?— le respondí. Si, Gartner solía ser idiota, pero hasta eso tenía límites y los había cruzado.
No respondió. Se limitó a mirarme con esa compasión inútil que tanto detesto.
A veces pienso que este lugar está diseñado para probarnos hasta quebrarnos. Tal como mis ilusiones rotas de competir por este campeonato.
***
Salí del garaje antes de decir algo de lo que luego me arrepintiera.
El aire —si es que así puede llamarse— me golpeó el rostro como una brisa tibia. Y a unos metros lo vi.
Hunt. Solo.
La mejilla izquierda enrojecida, la mirada perdida en el suelo. Nada quedaba de aquel hombre que había conocido en la fiesta de inauguración.
Me crucé de brazos. No sabía si acercarme o dejarlo hundirse. Por que ya no importaba, por que el daño estaba hecho y era irreparable.
Por qué no solo me daño a mi, sino a Jules y a muchos otros.
¿Era tan grande su ambición y tan poca su ética?
Sentí ganas de dejarle la otra mejilla igual.
El recuerdo de lo que me hizo todavía me quemaba por dentro, y no por deseo, sino por asco, pero había algo distinto en su postura: ya no era el arrogante seductor de sonrisa fácil, sino un hombre derrotado.
—No tienes por qué fingir lástima —dijo sin mirarme, ni si quiera sabía que me había notado.
—No finjo. Pero tampoco tengo razones para compadecerte— le respondí, quedándome de pie, mirándolo mientras se encontraba sentado sobre el asfalto y noté también sus pronunciadas ojeras.
Se rió, amarga y cortante.
—Irwin no deja espacio para errores. Paletti y Stomelen no volverán— dijo tratando de ocultar con ironía su lamento.
Lo miré confundido, no entendía nada, ¿a qué podría referirse? Entonces continuó.
—Fallaron. Lo sabes, ¿no? No existen los accidentes aquí. Solo desapariciones.
Sentí mi piel erizarse.
—¿Quién te hizo eso?— le dije señalando su mejilla.
—Él. Me pidió que repitiera el trabajo contigo. Que te... convenciera.
Lo miré atento, sabía exactamente a lo que se refería, y no. Tal cosa jamás volvería a suceder.
—Le respondí con la mano— dijo riéndose tristemente —Y esto fue lo que gané.
El silencio se instaló entre nosotros. Por primera vez, lo vi como lo que era: otra pieza rota más en este tablero macabro.
Hunt se pasó una mano por el cabello, exhalando cansado.
—Michael... si llego a desaparecer, dile a Villeneuve que no fue su culpa. Él sigue creyendo que aún podemos ganar algo aquí.
—¿Y tú?— pregunté genuinamente curioso, ¿cómo es que se logra romper a un hombre como Hunt?
—Yo ya perdí todo. No me queda nada más aquí.
Se puso de pie y se alejó antes de que pudiera responderle. La brisa arrastró el eco de sus pasos, y de repente sentí que todo este mundo era más frágil de lo que aparentaba. Y también que si cuenta de que tal vez Hunt se había roto por que en primer lugar nunca estuvo entero.
***
Jules no tardó en encontrarme. Notaba decisión en su rostro y un brillo extraño en sus ojos. —Michael, ven conmigo— me dijo.
—¿Qué pasa ahora?
—Ascari. No está bien. Y creo que los Haas... no se fueron.
Sus ojos tenían ese brillo que solo aparece cuando está a punto de resolver un rompecabezas terrible.
—¿Qué estás diciendo?— primero Hunt y ahora Jules... esto no estaba en mi carta de bingo.
—Que su desaparición y el regreso de Ascari son parte de la misma ecuación. Alguien está fusionando sus códigos, Michael.
—¿Sus... qué?
—Sus almas, su energía vital, como quieras llamarlo— decía Jules mientras caminaba apresurado y yo trataba de seguirle el paso.
Fangio y Ellio ya estaban allí, observando a Ascari de lejos. La sonrisa seguía en su rostro, pero sus ojos parecían pedir auxilio.
—Alberto... —susurró Ellio con voz temblorosa.
Ascari lo miró. Por un segundo, una lágrima se formó en su mejilla.
—No sé cuánto tiempo pueda resistir —susurró él, o algo dentro de él.
Y entonces todos lo sentimos.
El circuito vibró bajo nuestros pies. Una corriente eléctrica recorrió el aire, como si el mundo mismo estuviera conteniendo la respiración.
Jules giró hacia mí.
—Michael, el sistema está colapsando otra vez— dijo sereno pero alerta.
—¿Qué dices? ¿Esto ha pasado antes?
—No. Esta vez es diferente. Esta vez... nos está mirando.
—Irwin...— murmure en voz baja mientras Jules me miraba con decisión.
"No todo está perdido", me dijo Ayrton aquella noche.
Pero cada vez me estaba costando mas creerlo...
•. •. •.
Prepárense, por qué si extrañaban esta historia déjenme decirles que lo que viene está potente.
Gracias por su paciencia y por no perder la esperanza, no los dejaré más tiempo, lo prometo.
Con amor
Elin 🏎️
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Michael Schumacher: A second life
FanfictionMás allá de la conciencia, existe una segunda oportunidad para seguir soñando. *Nota: esta historia es 100% ficticia creada desde la completa admiración y el respeto hacia todos los personajes que aparecen aquí. Para nada se busca ofender ni causar...
