La mayoría de las casas habían quitado los lazos negros de sus buzones y sus puertas, pero el barrio seguía igual de tranquilo. El domingo después de la fiesta, mi abuela vio que estaba en mi habitación y no en la casa de los gemelos, entonces me despertó y me obligó a acompañarla a la iglesia. Nunca tuve problema en ir, era algo pequeño que podía hacer por ella, y era un momento en el que podía cantar fuerte sin que me miraran raro. Pero ese domingo mis ojos se cerraban, no podía controlarlos. La voz lenta y grave del reverendo no ayudaba mucho. Cerré los ojos, prometiéndome que no me dormiría. Imágenes de la noche anterior comenzaron a aparecerse en mi cabeza. Los ojos de Olive achinándose cuando reía, sus dedos acariciando mi nuca, su perfume embriagador.
-Trevor ¿Estás durmiendo?-me susurró enojada mi abuela, dándome un codazo en el brazo.
-No abuela, estoy rezando-giró sus ojos, y siguió escuchando al reverendo hablar.
Tomé mi biblia, la abrí y la coloqué sobre mis piernas. Cerré mis ojos, y seguí recordando lo que sucedió en la fiesta.
¿Habrá despertado? ¿Se habrá metido en problemas?
Cuando abrí los ojos, todos estaban de pie saludándose con la persona que tenían a su lado. Una mujer, puso su mano en mi espalda.
-Amen-dije, y me puse de pie para saludarla.
Esa tarde la pasé con Penny en el jardín. Había sido cordialmente invitado a una de sus fiestas de té. Nuestra abuela nos cocinó galletas, y juntos hicimos el té. Si bien amaba esos momentos con Penny, había elegido hacer la fiesta en el jardín de adelante para poder ver si Olive salía. Luego de la fiesta estaba en muy mal estado, y la duda de saber cómo se encontraba me estaba matando. Y más aún las ganas de volver a verla.
-Mañana a las 7 estaremos en la playa ¿Te veo allí, Owens?- decía el mensaje de James.
-Cuenta con ello.
Vi a Olive saliendo de sus casa a recoger el periódico que había estado allí desde temprano. Aún estaba con la ropa del día anterior y despeinada, al parecer recién se despertaba.
Levantó su vista y me vio. Yo no le había quitado la vista de encima desde que había salido. Levanté mi mano saludándola y le sonreí. Me devolvió una débil sonrisa mientras se volteaba. Verla calmó mi duda.
El lunes por la tarde le avisé a mi abuela que saldría nuevamente.
-Creo que voy a tener que acostumbrarme a que me digas que saldrás.
Le sonreí, tomé las llaves de casa y mi teléfono y salí de la casa. Consideré irme nuevamente en el auto de Chris, pero no quería acostumbrarme a usarlo, no era el viejo auto de mi abuela. Decidí ir caminando, la playa no estaba tan lejos de donde me encontraba. El día estaba hermoso. El sol calentaba mis brazos y mis piernas. Me quité las zapatillas y comencé a caminar.
-¡Trevor! Estamos aquí- me llamó Finn agitando su brazo a lo lejos. James, Sophie y Allie me sonrieron.
La playa estaba mucho más limpia y vacía de lo que había estado el sábado a la noche. Ya habían desarmado el escenario y la barra de tragas. Caminé hasta donde se encontraban los chicos, y noté que estaban junto a la palmera en la que Olive se había quedado dormida en la fiesta. Todos me sonrieron cuando llegué junto a ellos.
-Hola Olive Fletcher-todos llevaron sus ojos a ella. Sus mejillas enrojecieron, y esquivó mi mirada-Hoy no te quedarás dormida ¿No?
Olive frunció el ceño sin entender de lo que hablaba. Abrió sus ojos, y miró a Sophie enojada.
-¡Me dijiste que había vuelto a mi casa contigo!
-Por cierto, tu perfume es delicioso-le dije con una sonrisa. Los gemelos y las chicas rieron, pero Olive giró sus ojos, y comenzó a jugar con la arena.
Me senté junto a James, quien me entregó una lata de gaseosa. Desaté la campera que llevaba en mis hombros, y la puse junto a mí.
-Cuéntanos de tu vida-me dijo Allie. Fue ahí cuando noté que ninguno sabía sobre mí, excepto los gemelos.
-Pues, soy de Minnesota. Mi abuela era muy amiga de Mary Brooks, aunque yo la conocí cuando aún era Peterson. Llegamos hace dos semanas.
-¿Has venido con tu abuela?-preguntó Sophie
-Sí, y con mi hermana Penny, tiene 8 años-provocó una sonrisa en ambas-Íbamos a quedarnos solamente una semana, pero decidimos quedarnos más tiempo, probablemente hasta que termine el verano.
-¿Sigues jugando hockey?-me preguntó Finn.
-Si, en septiembre arranca la temporada, por eso no tengo que perder el ritmo. Nuestro entrenador me dijo que hagamos aunque sea una hora de ejercicio todos los días. Ya encontré un bosque cerca de la señora Brooks-Olive me miró, pero no me sonrió.
El sol comenzó a bajar, y la gente comenzaba a irse, hasta que nos iluminaba la luna y la playa estaba vacía. Reímos toda la noche recordando viejas anécdotas que había compartido con los gemelos y Connor en el instituto. Olive seguía en silencio, viendo su teléfono de vez en cuando.
Allie se recostó sobre el pecho de Finn, y James abrazaba a Sophie. Me quedé en silencio por unos minutos, mirando la inmensidad del mar que reflejaba la luz de la luna. Noté que Olive estaba haciendo lo mismo, entonces decidí acercarme a ella.
-¿Cuál es tu excusa ahora para estar descalzo?-me preguntó mientras me sentaba a su lado.
-Estoy recorriendo nuevos lugares, quiero sentirlos, no protegerme de ellos-Olive me dio una sonrisa débil.
-Qué difícil es robarte una sonrisa, Olive Fletcher.
-Si planeas robarme una sonrisa no estás haciendo un muy buen trabajo.
-Entonces dime por qué tu me robas tantas sonrisas a mí-me miró, e intentó disimular un sonrisa agachando su rostro-Ya has oído de mi, quiero oír de ti. Olvida por unos segundos que te parezco un idiota.
-No tengo una vida muy increíble como para que quieras saber algo de ella.
-Todos somos tan increíbles como nos lo permitimos ser ¿Qué tan increíble te permites ser, Olive Fletcher?-me miró y sonrió-Lo logré.
-Chicos, ya es tarde, creo que tenemos que irnos-nos dijo Finn que abrazaba a Allie. Me fijé la hora y eran casi las cuatro de la mañana. Si que había pasado rápido el tiempo.
Ayude a Olive a levantarse, tomé mi campera que seguía en la arena y caminamos hasta el auto de los gemelos.
-No enciende-dijo James golpeando enojado el volante y maldiciendo por lo bajo. Probó unas cuantas veces más, pero no lograba nada-tendré que llamar a una grúa para que lleve el auto hasta mi casa. Tendremos que ir caminando hasta su casa chicas.
-¿Y qué hay de mi?-preguntó Olive.
-¿Puedes acompañarla, Trevor?-preguntó Sophie-tu vives cerca.
-Solo si la dama lo permite-todos miramos a Olive- ¿Qué dices, Fletcher?-Olive me miró a los ojos, levantó sus ojos y me dio una sonrisa torcida- Tomaré eso como un sí.
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1900 Millas
Teenfikce-No quiero que te enamores de mí... -No lo haré, lo prometo. -¿Lo prometes? -Sí, lo prometo. Pero por favor, no me apartes de tu vida. Olive me miró por unos segundos. Cuando vi sus ojos, me arrepentí de haberle prometido eso, pero no le...
