Capítulo 36: Culpa.

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Canciones para este capítulo:

Never Say Never (The Fray)

Heartless (The Fray) 

Junté mis cosas y salí rápidamente por la puerta principal. Aún no le había dado el brazalete que le había comprado, pero no era lo que me preocupaba en aquel momento. Sentía sus pasos siguiéndome. Persiguiendo cada uno de mis pasos. Sus pies corrían tras los míos, que sólo huían de ella. Sus dedos rozaron mi hombro para frenarme, pero me solté de su agarre con un movimiento brusco y solo seguí caminando.

-¡Trevor! Por favor, déjame explicarte todo.

Me dijo nuevamente ¿Cuánto tiene que explicar? No hay más nada que explicar aquí. No he hecho más que amarla y darle todo de mi, perseguirla incluso a la distancia, soportar sus momentos de inseguridad e histeria, aguantar esos malditos veinte días en los que no me habló...y ahora esto. Ya no puedo más. Drenó mi paciencia y mi esperanza de que lo nuestro funcione.

-¿Qué tienes que explicar?-espeté, girando sobre mis talones-¿Alguien te obligó a hacerlo? No, claro que no.

-Trevor, espera. Estaba ebria...yo...no quería.

-Yo también lo he estado, e incluso estándolo, defendí mis sentimientos hacia ti golpeando a la persona con la que tú me engañaste ¿Notas la diferencia?

-Claro que hay diferencia, Trevor. Yo también te amo. Todo de mi te ama ¿Recuerdas?

Sus palabras deberían provocar algo en mí, pero no lo hacían. Mis lágrimas, mis sentimientos, mis recuerdos...estaban entumecidos. Completamente congelados. Ya no podía ver a Olive con los mismos ojos, solo la imaginaba besándose con Kyle. Sus tibios y suaves labios contra los de él. Recuerdo pensar en ella aquel día. Pensar en nuestra estúpida discusión por culpa de sus celos. Aquella noche me dijo que saldría con sus amigas, pero creí que había sido una excusa para no hablar conmigo. Luego al día siguiente me habló como si nunca hubiese estado furiosa conmigo. Pero ahora lo entiendo, sentía culpa por lo que había hecho. Culpa. Ese maldito sentimiento que se tiene luego de saber que hicimos algo que no deberíamos haber hecho, y no podemos revertir el tiempo. Me juré a mi mismo nunca sentir algo así cuando se tratara de Olive, porque si lo sintiera, significaría que hice las cosas mal con ella. Sin embargo aquí me encuentro, parado frente a quien pensé conocer, a quien le brindé toda mi confianza pero no supo usarla ¿Así se habrá sentido mi padre? ¿Cómo un idiota? Ambos ofrecimos todo nuestro amor a alguien que no supo usarlo ¿Será él igual de patético que yo?

-¿Realmente me amas? ¿Me amaste al máximo cuando tus labios tocaron los suyos?

-Trevor...no lo entiendes. El no--

-¿Yo no lo entiendo? Disculpa, no sabía que había que analizar mucho la situación o que era muy complicada de entender. Mi novia besó a un idiota, y ese idiota no soy yo, no esta vez ¿Sabes qué? No, no lo entiendo. No entiendo cómo es que fui tan ciego al haber creído que esto podía ser-espeté agitando mis brazos en el espacio que había entre los dos-. Mírame. Mírate. Creí haberte liberado de esa jaula en la que tú misma te habías metido. No logré nada, Olive, absolutamente nada. Discúlpame, por haberte hecho perder el tiempo.

Giré sobre mis talones nuevamente y comencé a caminar. Pasos torpes. Pesados. Más pesados que de costumbre. Cargados de un sentimiento que nunca creí sentir. Parte de mi sólo quiere correr y olvidar todo, perderme en el gusto de sus labios, embriagarme una vez más en el aroma de su perfume tan familiar, oírla hablar sobre cosas que no comprendo, discutir sobre música que no escucho, rozar sus dedos con los míos y sentirme como en mi hogar. Pero otra parte de mi sabe que no puedo hacer eso. Que no puedo hacerme eso. Volver atrás sería curar la herida con el arma que me dañó. No giro mi cabeza por sobre mi hombro para ver si Olive aún sigue parada detrás de mí, porque sé que una mirada más de sus ojos grises contra los míos, bastarán para que olvide todo lo que me enteré ¿Cómo pude ser tan idiota al creer que una chica como ella podría estar conmigo?

Luego de esperar por varios minutos por un taxi, logré encontrar uno. El viaje hasta el aeropuerto fue largo. Mi mente divagaba y no dejaba de repetir la voz de Olive en mi cabeza. De recordarla, de añorarla, de amarla.

-Algún día te compraré una casa así, Olive-le dije señalando una enorme casa junto a la playa. Los dedos de mis pies comenzaban a llenarse de arena.

-No necesito una casa así de grande-me contestó, observando cómo sus pies se cubrían por la espuma del agua salada del mar.

-¿En donde quieres vivir en un futuro?-pregunté. Mi curiosidad siempre a flor de piel.

-Contigo. En cualquier lugar.

-Podríamos irnos a Suiza cuando seamos ancianos, en la montaña. Solos. Por supuesto que seremos gente reconocida en el mundo-ella rió, y yo tomé su mano-. Viviremos solos, y nuestros hijos serán famosos, como nosotros lo fuimos en nuestra juventud.

-¿Y por qué seremos famosos?

-La estrella de rock conquista a la bailarina. Nuestra historia será leyenda. Harán películas, escribirán libros, la gente nos pedirá fotos y autógrafos. Pero cuando seamos ancianos, nos escaparemos. Nuestros hijos ya serán grandes y continuarán nuestra tarea. Viviremos solos, y una vez al mes, alguien en una camioneta nos traerá la comida que necesitemos, y nadie más nos molestará. Solo nosotros.

-¿Nadie más?

-Nadie más-afirmé.

-Me agrada.

-¿Nuestro futuro?-pregunté llevando mi vista a sus ojos grises que ya me estaban mirando.

-No-dijo riendo y sonreí-. Que seamos sólo nosotros dos, y nadie más.

-Siempre seremos sólo nosotros dos. No necesitamos a nadie más, Oli. No necesito a nadie que no seas tú-le dije besando su frente.

-Tampoco yo-sus palabras me llenaron por completo, quitándome todo tipo de inseguridad.

-Hemos llegado-la voz del conductor me sacó de mis recuerdos de aquella tarde en la playa en California-. Serían 67.85.

Busqué dinero en mi bolsillo, y sin decir ni una palabra, le pagué el monto excesivo de dinero que debía. Salí del auto con mis cosas en mis manos y dejé dentro la bolsa con el regalo para Olive dentro, quien lo encontrara podría conservarlo o venderlo, pero no quería quedármelo ni desperdiciar un brazalete de oro.

No quería discutir con más nadie, ni hablar, solo dormir y olvidarme de todo por unas cuantas horas. Me recosté sobre cinco asientos y esperé a que se hicieran las seis de la mañana, que era cuando saldría mi avión. No podía dormir, la voz de Olive se repetía una y otra vez en mi cabeza. Pero aquella parte de mi que no debería existir, reemplazaba todos esos malos pensamientos con recuerdos de sus besos, de su perfume, de su risa, de sus te amos, de nosotros ¿Y ahora qué? ¿Sigue siendo mi Olive? ¿La sigo amando como siempre? Claro que si, Trevor. Siempre la amarás. Maldito Kyle. Si hubiese estado con ella en ese momento, si la hubiese tenido conmigo...nada hubiese ocurrido. Maldita distancia ¿Cuándo será el día en que mi relación con Olive pueda ser normal? Pero creo que de ahora en más no tengo que preocuparme ¿Queda algo de nuestra relación? No lo creo.

Holaaaa!! Me estan odiando? Quieren que Trevor perdone a Olive?? Intentare subir mañana como regalo de Navidad...pero por ahora FELIZ NAVIDAD!!! (Y cumpleños para Louis Tomlinson)...nos leemos pronto muggles xoxo






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