Capítulo 32: Chicago

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Canciones para este capítulo: 

I wouldn't mind (He is We) 

A thousand years (Christina Perri) 

Aparqué el auto de Haven en el estacionamiento luego de buscar por varios minutos un lugar libre. El lugar estaba vacío de gente, lo que me indicaba que estábamos llegando tarde. Luego de bajarnos, caminamos por los pasillos vacíos hasta la enfermería sin ser vistos por nadie. En cuanto entramos, Rose nos recibió con una sonrisa, y se puso de pie en cuanto vio la herida en la frente de Haven.

-¿Qué tenemos aquí?-preguntó analizando la cortadura y acariciando delicadamente con su pulgar sobre ella.

-Nada, solo un tonto accidente de auto ¿Estará bien?-pregunté con un poco de preocupación en mi voz.

-Sí, cariño, estará bien. Limpiaré la herida y luego le pondré una venda-le ofrecí una sonrisa, e intercambié miradas rápidas con Haven-. Ahora ve a clase que ya es tarde, yo cuidaré a tu novia.

-Oh, no, no es mi...-respondimos con Haven atropellando las palabras y agitando nuestras manos en el aire. Sus mejillas se pusieron coloradas y podía sentir n ardor en las mías.

-Creo que mejor me iré a clases-interrumpí el ambiente incómodo y le ofrecí una sonrisa incómoda a Haven-. Si necesitas algo avísame.

Salí de la enfermería y recordé nuevamente que no tenía mi teléfono conmigo. Mire a mis costados para asegurarme de que no hubiera nadie que me viera, y corrí hasta la salida. Tardé unos segundos en encontrar el auto de Connor. Conociéndolo, lo había dejado sin seguro, y más aún luego del accidente. Su mente estaba enfocada en insultar a Haven. Mis suposiciones fueron correctas, ya que cuando abrí la puerta no sonó la alarma. Tomé mi teléfono del asiento y cerré la puerta. Involuntariamente me fijé si tenía algún mensaje o llamada, pero no esperaba ninguno. Me detuve sobre mis pies en cuanto vi el nombre de Olive. Me había llamado. Una vez. Una sola vez, y yo no estuve ahí para responderle ¿Me habrá llamado para terminar todo? ¿Para pedirme perdón y explicarme qué sucedió? ¿Será alguien más diciéndome que algo malo le sucedió? Ya no pude crear más suposiciones en mi mente, porque comenzaba a preocuparme más y más. Marqué su número y esperé. Un tono. Dos tonos. Tres tonos. Cuatro tonos. Buzón de voz. Maldición ¿Por qué no contesta ahora? No me iba a dar por vencido. Marqué su número nuevamente, que ya me sabía de memoria, y la llamé. Un tono. Dos tonos. Tres tonos. Cuatr--

-¿Trevor?

Su voz. Su voz fue todo lo que necesite para que el calor volviera a mí, para enamorarme de ella nuevamente. Suspiré y apreté con fuerza mi teléfono, para sentirme más cerca de ella, aunque era imposible.

-¿Olive? Diablos, me tenías preocupado ¿Dónde has estado? -Te he llamado como loco. Silencio, solo oía su respiración pesada. -¿Olive? ¿Sigues ahí?

-Sí, estoy aquí. Lo siento...no podía...no sé cómo...

-¿Olive? Soy yo, dime lo que quieras.

-No puedo hacer esto, Trevor. Lo siento mucho.

Podía escuchar cómo su voz se entrecortaba y comenzaba a llorar. Un nudo se formó en mi garganta.

-¿De qué estás hablando?

-Lo nuestro, Trevor-me respondió luego de varios intentos de hablar pero su voz la engañaba-. Lo siento mucho, pero no puedo.

-¿Por qué no puedes?- mi voz comenzaba a elevarse. No lo podía evitar- Para mí tampoco es sencillo. Ni siquiera lo has intentado, no has hablado conmigo ni una sola vez desde que regresé. Yo he estado más de veinte días intentando descifrar lo que sucedía en tu mente, y me lo dices... ¿Ahora? Pudiste habérmelo dicho en el maldito aeropuerto.

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