Carlotta y yo aparcamos en las afueras del aeropuerto donde nos esperaba el avión privado de Minner Legal Association, pues éste era de mi uso y para uso de casos internacionales de la firma.
Carlotta nunca había estado en él.
Dimos las maletas al chico para que las llevara y caminamos.
En la entrada nos pidieron nuestros pasaportes y respectivos documentos, el papeleo era igual que viajar en cualquier otro avión.
Inmediatamente una chica rubia nos informó:
-El Minner Association está listo para el abordo. Adelante, segunda puerta a la derecha-
Dimos las gracias a la chica y caminamos en dirección a donde nos había referido.
Pasamos el umbral de seguridad y el avión se dejó ver.
-Adelante señoritas, pueden abordar- nos informó el copiloto, a quien veía muy a menudo.
Lo saludé y le presenté a Carlotta.
Una chica nos preguntó si deseábamos algo, pero ninguna quiso nada.
Tomamos asiento y enseguida nos informaron que debíamos abrochar los cinturones ya que pronto despegaríamos.
Al cabo de un rato ya en el aire, le informé a Carlotta que dormiría un rato. Pero ésta ya estaba profundamente dormida. Me coloqué un antifaz y al momento ya estaba profundamente dormida. Estaba algo cansada por la noche que había tenido.
Una voz me despertaba para decirme que ya casi llegaríamos, era Carlotta.
Me levanté y de inmediato nos informaron que ya estábamos próximos a aterrizar.
Llevábamos mucho rato volando.
Bajamos del avión donde me informaron que nuestro vuelo de regreso sería el domingo por la noche, y que debíamos estar ahí a las nueve pasadas el mediodía.
Salimos del aeropuerto de Cancún, donde nos esperaba un Audi negro de mi propiedad, que solo se encargaba de traslados del aeropuerto hasta el Minner Paradise.
El chofer nos abrió el maletero donde él mismo puso nuestras maletas; luego abrió la puerta trasera del auto para que Carlotta y yo entráramos.
El chofer condujo por la ciudad hasta que al pasar un puente llegamos a Minner Paradise, que era un gran edificio rodeado del mar.
Todas las paredes de este edificio estaban cubiertas por vidrio que hacía apariencia de espejo y daba el reflejo de todos sus alrededores.
El carro nos dejó en la entrada, donde nos dirigimos a la recepción.
El piso era totalmente brillante, que hasta podías ver tu reflejo entero en él.
Carlotta a mi lado no dejaba de sorprenderse.
Me dirigí a la chica de la recepción que no había notado mi presencia.
-Buenas noches Aanisa- ésta levanto la mirada.
-Señorita Minner, la esperábamos con ansias, tiempo sin venir por acá-
Hablaba nuestros, idioma pues todo el personal estaba capacitado para adaptarse a cualquier idioma que usara el turista.
-Gracias Aanisa. Ella es Carlotta, mi prima-
Ambas extendieron sus manos en señal de agrado.
-Vengan por aquí, ya todo está listo para ustedes- dijo Aanisa.
Nos condujo por el pasillo donde al final estaba el elevador compuesto por cristales totalmente transparentes.
Subimos en él y Aanisa marcó el último piso de hospedaje, ya que el siguiente era el de la terraza donde se encontraba una de las piscinas.
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HOY ERES MÍO
RomanceBrittany Minner Una persona que gracias a decepciones familiares y amorosas, se convierte en una mujer regia, eficiente, luchadora, al principio fuerte como piedra y un tanto arisca; la vida la enseña y la lleva darse cuenta que el goce de la mis...
